El uso de los vehículos motorizados tiene una importancia fundamental en la vida de los magallánicos, ya sea por los factores climáticos imperantes en los radios urbanos, en el curso de todo el año; por la distancia entre un punto y otro de la zona.
Por esas razones, el precio de los combustibles que utilizan bencinas de distinto octanaje para hacer funcionar a esos vehículos, tiene, también, mucha incidencia en el modo de vivir de los habitantes de la zona más austral del país.
Una parte importante del parque automotriz consume gasolina de 93 octanos, cuyo precio está superando los 660 pesos, aunque hasta septiembre el valor era 100 pesos mayor, llegando a un peak de 770 pesos por litro.
Se le toma como ejemplo clarificador y en ese sentido, el presidente del Sindicato de Trabajadores de la ENAP Magallanes, Alejandro Avendaño, ha sido claro: ese mismo litro debiera tener un precio del orden de los 413 pesos, mucho menor del precio de expendio en las bencineras distribuidoras.
Diario El Pingüino consultó su opinión a diversos automovilistas mientras cargaban combustible en sus respectivos vehículos, en su mayoría automóviles o vehículos de trabajo.
Algunos dijeron que “le echaban no más, sin fijarse en el precio”; otros destacaron que las normas aplicadas han sido positivas porque el alza tiene un techo de cinco pesos semanales; otros, que podría ser más barato, si se considera la baja del precio internacional del petróleo, pero coincidieron en señalar, como responsable del alto precio del litro de bencina al impuesto específico que se aplica, a beneficio fiscal, a los precios de las bencinas, al cual es preciso, como lo planteó Avendaño, derogar.
Así, por su parte, opinaron algunos de nuestros consultados:
Eugenio Zamorano
“Me parece positivo que se haya aplicado una ley que permite que sólo haya alzas de hasta cinco pesos semanales. Eso es positivo, porque al ponerle techo, se favorece a todos, favorece a los bolsillos, pero hay que tener en cuenta el precio del dólar. Pero el impuesto específico a los combustibles debiera derogarse”.
Diego Calisto
“El precio está carísimo, altísimo. Debieran venderlo al mismo precio que se le vende a las grandes empresas como la minería, las líneas aéreas, las navieras. Pero lo importante radica en la derogación que aplica el impuesto específico a los combustibles y así el precio bajaría y harto”.
Gabriel Gaete
“El precio de la bencina es bastante caro. No suben los sueldos, pero los precios siguen subiendo. El Gobierno debiera hacer algo. Debiera derogarse la ley que fijó el impuesto a los combustibles”.
Eric Alvarado
“El precio de la bencina me parece excesivo. Es demasiado el impuesto y hay que derogar la ley”.
Franco Traipi
“No está tan mal. Pero el precio es alto. La ley no sirve para nada y habría que derogarla”, al referirse a la norma legal que estableció el impuesto específico a los combustibles.
Rodrigo Benavente
“Mire, yo le echo bencina no más y sólo a veces me fijo en el precio, pero es alto aunque sería ideal que bajara. La ley del impuesto hay que derogarla porque fue creada para construir y reparar carreteras que ahora están todas concesionadas y tenemos que seguir pagando”.
Esta encuesta podría ser desvirtuada porque no se aplicó otra metodología que no fuera el azar.
Pero la coincidencia de opiniones refleja lo que numerosas otras personas que opinaron desde el anonimato total – profesores jubilados (2); funcionarios públicos (5), comerciantes (4); conductoras particulares (3) y transportistas (3) debieran hacer reflexionar a quienes tienen la responsabilidad de hacerlo y jugársela, como Alejandro Avendaño e insistir en la necesidad de derogar la norma que aplica el impuesto específico a los combustibles.
Cierto es que al Estado – Fisco – Gobierno nunca le ha hecho gracia tener que dejar de percibir recursos (los casi 2 mil 400 millones de dólares que recauda anualmente gracias a esa ley).