La situación se encuentra “completamente bajo control”, aseguró el
primer ministro Binali Yildirim, que confirmó el elevado número de víctimas en
los enfrentamientos en Ankara y Estambul entre los insurrectos, el ejército y
decenas de miles de personas que se echaron a la calle.
El golpe de Estado malogrado causó 161 muertos y 1.440 heridos sin
contar a los golpistas, declaró. Momentos antes, el jefe de las fuerzas armadas
dio cuenta de 104 golpistas muertos.
Yildirim señaló que 2.839 militares fueron detenidos en relación
directa con los hechos, que tildó de “mancha” sobre la democracia turca. “Estos
cobardes tendrán la pena que se merecen”, dijo.
Por de pronto, Turquía pidió a Grecia la extradición de 8 golpistas
llegados a bordo de un helicóptero militar a Alejandrópolis (norte).
Al igual que había hecho Erdogan, el primer ministro acusó al
predicador Fethullah Gülen, exiliado en Estados Unidos, de estar detrás de esta
iniciativa sangrienta, pero él lo niega tajantemente.
El régimen turco considera que Gülen, un exaliado de Erdogan, encabeza
una “organización terrorista”. En el pasado Ankara pidió a Washington su
expulsión pero las autoridades estadounidenses se han negado.
Este sábado el secretario de Estado estadounidense John Kerry instó a
Ankara a presentar pruebas, al tiempo que se ofreció a ayudarle en la
investigación sobre la intentona golpista.
‘Dueños de las calles’
Poco antes del primer ministro, el general Ümit Dündar, jefe interino
del ejército turco, anunció que el “intento de golpe ha sido desbaratado”.
Pese a este anuncio, Erdogan, criticado en los últimos años por su
deriva autoritaria, exhortó a los turcos a “seguir siendo dueños de la calle
(…) porque siempre es posible un nuevo estallido” en el país, un miembro clave
de la OTAN.
Los enfrentamientos con cazas y tanques provocaron escenas de una
violencia inédita en Ankara y Estambul en décadas.
Decenas de miles de personas, muchas de ellas con banderas turcas,
desafiaron a los militares rebeldes, subiéndose a los tanques desplegados en
las calles o yendo al aeropuerto de Estambul para recibir a Erdogan en la
ciudad de la que fue alcalde. El jefe del Estado volvía precipitadamente de
unos días de descanso.
Los hechos se fueron encadenando desde poco antes de la medianoche (17
horas del viernes en Chile), cuando “las fuerzas armadas turcas” decretaron la
ley marcial y un toque de queda en el país, tras el despliegue de tropas en
Estambul y Ankara.
Los golpistas anunciaban una “toma de poder total en el país” con el
objetivo de “garantizar y restaurar el orden constitucional, la democracia, los
derechos humanos y las libertades y que prevalezca la ley suprema”.
‘Traición’
Cuando todavía estaba en Marmaris (oeste) de vacaciones, Erdogan
intervino en directo por televisión con su teléfono móvil para pedir la
movilización popular.
“En Turquía hay un gobierno y un presidente elegidos por el pueblo” y
“si Dios lo quiere, superaremos la prueba”, dijo.
“Aquellos que salieron con tanques serán capturados porque estos
tanques no les pertenecen”, insistió una vez en Estambul, donde tachó de
“traición” la intentona golpista.
Muchos oficiales castrenses se desmarcaron por la noche de los
golpistas, denunciaron “un acto ilegal” y llamaron a los insurrectos a volver a
los cuarteles.
Unos 200 militares atrincherados en la sede del Estado Mayor se
rindieron, al igual que decenas de soldados en uno de los puentes del Bósforo
de Estambul donde los rebeldes habían disparado a los civiles por la noche.
Al mediodía los disparos esporádicos que estremecieron durante toda la
noche varios barrios de Estambul y Ankara habían cesado.
En la capital, un avión lanzó el sábado una bomba cerca del palacio
presidencial, en cuyas inmediaciones cazas F-16 bombardearon tanques de los
rebeldes, según fuentes oficiales.
Desde la llegada al poder de Erdogan, la jerarquía militar ha sufrido
varias purgas.
El ejército dio tres golpes de Estado en el país (1960, 1971, 1980) y
forzó la salida del poder de un gobierno islamista en 1997.
La situación, que el primer ministro turco calificó de intento
“idiota”, “abocado al fracaso”, causó gran preocupación.
El presidente estadounidense Barack Obama llamó a apoyar al gobierno
turco “electo democráticamente” y a actuar con moderación para “evitar la
violencia y el derramamiento de sangre”.
La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, pidió el “respeto
de las instituciones democráticas”.
Rusia estimó que el intento de golpe de Estado aumenta la amenaza
contra la estabilidad regional e internacional.