Abren investigación contra presidente Bolsonaro por acusaciones de exministro de Justicia

Un
juez del Supremo Tribunal Federal de Brasil (STF) ordenó el lunes
investigar las acusaciones del recién dimitido ministro de Justicia,
Sergio Moro, contra el presidente Jair Bolsonaro, de quien dijo que
buscó “interferir” en investigaciones policiales.

En
su decisión, obtenida por la AFP, el juez Celso de Mello da un plazo de
60 días para que la Policía Federal (PF) interrogue a Moro, un exjuez
identificado con la lucha contra la corrupción, sobre sus explosivas
acusaciones tras dimitir el pasado viernes del gobierno.

Las
conclusiones, que deben ser entregadas al Fiscal General de la
República, Augusto Aras, pueden abrir el camino a un pedido de juicio
político contra el presidente o a una acusación por falso testimonio
contra Moro.

Según
Celso de Mello, “los crímenes supuestamente practicados por el señor
Presidente de la República” parecen tener “íntima conexión con el
ejercicio del mandato presidencial”, lo que permite la investigación del
mandatario.

El documento enumera siete posibles delitos cometidos por Bolsonaro, entre ellos prevaricación y obstrucción a la justicia.

En
caso de que el fiscal Aras encuentre elementos que respalden una
denuncia formal contra Bolsonaro, corresponderá a la Cámara de Diputados
autorizar al STF a llevar a cabo la investigación. Y si esta confirmara
las sospechas, corresponderá nuevamente al Congreso abrir un proceso de
“impeachment” (destitución), con apartamiento del cargo de Bolsonaro.

En
2017, la Fiscalía pidió abrir dos investigaciones contra el entonces
presidente Michel Temer, y en ambos casos la solicitud fue rechazada por
la Cámara.

Estas
tensiones se producen en plena crisis sanitaria mundial por la pandemia
de Coronavirus, con fuertes críticas de Bolsonaro a gobernadores que
aplican medidas de aislamiento social que a sus ojos paralizan la
economía.

Una encuesta publicada el lunes por la noche muestra división de opiniones
sobre el futuro de Bolsonaro. Un 45% de los brasileños opina que el
Congreso “sí debería” abrir un proceso de “impeachment” contra el
mandatario, frente al 48% que opina lo contrario, indica la encuesta de
Datafolha, publicada por el diario Folha de Sao Paulo.

Sin
embargo, el mandatario, que es objeto desde hace semanas de sonoros
cacerolazos de rechazo en varias ciudades, sigue teniendo una base de
apoyo estable en relación a diciembre del año pasado. Un 33% de los
brasileños considera que su gobierno es bueno o muy bueno, frente al 30%
de diciembre. El porcentaje d
e quienes consideran al gobierno regular bajó de 32% a 26% y el que lo califica de malo o pésimo de 36% a 38%.

La
encuesta fue realizada el lunes, con 1.503 personas interrogadas por
teléfono. Su margen de error es de tres puntos porcentuales.

En
los bastidores, el cambio de director de la Policía Federal es visto
como un intento de Bolsonaro de controlar investigaciones que cercan a
su familia y a aliados políticos.

De hecho, otras investigaciones rondan a Bolsonaro o a su entorno.

Una
de ellas, abierta en marzo de 2019, investiga campañas de noticias
falsas para amenazar o calumniar a jueces del STF que contrariaron
proyectos del jefe de Estado, como la liberalización del porte de armas,
por ejemplo.

Otra,
incoada por Aras el 21 de abril, investiga una manifestación realizada
en Brasilia por partidarios de Bolsonaro que pedían una intervención
militar. El propio jefe de Estado, un admirador de la dictadura militar
(1964-85), fue a saludar a los participantes en ese acto.

Cruce de trapos sucios

Moro,
uno de los ministros estrella del mandatario ultraderechista por su
papel en la megaoperación anticorrupción Lava Jato, presentó su renuncia
después de que Bolsonaro destituyera al jefe de la PF, un órgano de
investigación que depende del Ministerio de Justicia.

“El presidente me dijo
que quería colocar a una persona con quien tuviera contacto personal, a
quien pudiese llamar, pedirle informaciones, informes de inteligencia
(…) Prestar ese tipo de información no es el papel de la Policía
Federal. Las investigaciones deben ser preservadas”, denunció Moro en
una conferencia de prensa en Brasilia.

Esa
misma noche, presentó a la televisión un intercambio de Whatsapp con
Bolsonaro en el cual el jefe de Estado parece ejercer presiones para el
reemplazo del jefe de la PF. Según medios brasileños, el exjuez dispone
de grabaciones de discusiones con el mandatario.

Rodeado
de todos sus ministros y colaboradores, Bolsonaro negó el viernes las
“acusaciones infundadas” de Moro, le reprochó estar movido por su “ego” y
por ambiciones personales y aseguró que en una ocasión

el exjuez le dijo que aceptaría la destitución del jefe de la PF a
cambio de un puesto de juez en el Supremo Tribunal Federal (STF).

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