La ministra francesa de Sanidad, Marisol Touraine, anunció ayer que la molécula que se administró a los voluntarios franceses afectados por un ensayo terapéutico, entre los cuales hay una persona en estado de muerte cerebral, no se elaboró con cannabis.
“No contenía cannabis ni ningún derivado del cannabis”, indicó en conferencia de prensa tras haber visitado a los afectados, donde desmintió informaciones anteriores sobre el contenido de ese futuro medicamento, al tiempo que precisó que junto a esa persona hay otras cinco ingresadas, todos ellos hombres, con problemas neurológicos.
El laboratorio donde se efectuó la prueba pertenece a la empresa Biotrial, que ha interrumpido el estudio, y los afectados, de los 90 voluntarios que participaron, empezaron a presentar síntomas el pasado domingo, pertenecían al mismo grupo y recibieron la misma dosis.
Las víctimas tienen entre 28 y 49 años de edad y tres de ellos presentan un “cuadro grave”, que podría conllevar alguna discapacidad permanente, según Gilles Dean, jefe del servicio de neurología del hospital universitario de Rennes.
El accidente se produjo en la primera fase del ensayo clínico, con voluntarios sanos a los que se les había explicado “claramente” el protocolo de ese estudio y que eran conscientes de los riesgos, pese a que lo sucedido, en palabras de Touraine, es “inédito”.