El contraste entre las versiones de la policía y el padre de la niña guatemalteca muerta en la frontera

Jakelin
Ameí Caal Maquin había cumplido recién siete años. Su cumpleaños fue el
pasado 3 de diciembre y lo “celebró” mientras intentaba ingresar
ilegalmente a Estados Unidos.

Pero
a los pocos días murió. Y hay muchas dudas e incongruencias que rodean
el fallecimiento de esta niña guatemalteca, quien perdió la vida
mientras estaba en custodia de la policía estadounidense. El diario El
País de España, entrega detalles de las últimas horas de la menor. Su
padre, Nery Gilberto Caal Cruz, de 29 años, tiene una versión distinta a
la entregada por las autoridades de EE.UU.

Tekandi
Paniagua, el cónsul de Guatemala en Del Río, Texas, dijo al citado
medio que ha entrevistado al padre dos veces. Cuenta que el hombre y su
hija emprendieron la ruta el viernes 30 de noviembre. “Ese día, los
coyotes los llevaron junto a un grupo de unas 40 personas en autobús
hasta la frontera entre Chihuahua y Nuevo México. Allí se encontraron
con otro grupo más grande”, narra el periódico.

“Les dijeron que
caminaran hasta un muro”, relata Paniagua. Agrega que “ellos llegaron a
un muro y lo rodearon hasta que vieron una zona en la que ya no había.

Pasaron tres alambradas”. Fue ahí que los encontró la Patrulla
Fronteriza y los trasladó a un edificio ubicado en el puesto fronterizo
de Antelope Wells, en medio del desierto. De acuerdo a la publicación,
Jakelin Caal no presentaba síntomas de ningún tipo. A su padre le
preguntaron si la niña tenía alguna enfermedad y dijo que no. “El padre
dijo que en el trayecto había estado bien”, confirmó Tekandi Paniagua.
Los dos viajaron en un bus hasta el recinto donde los llevaba la
policía. “Durante el tiempo que estuvieron esperando tuvieron acceso a
comida, bebida y aseos, afirma el cuerpo policial”, según El País.

En
medio del viaje, y cuando restaba más de una hora y media para su
destino, la niña empezó a vomitar y fue atendida “de inmediato” por
paramédicos de la Patrulla Fronteriza, según le han confirmado al cónsul
Paniagua tanto los agentes como el padre.

Al llegar al centro de
detención ya no respiraba. “Tenía 40,9 grados de fiebre. Los servicios
médicos del condado de Hidalgo decidieron su traslado a un hospital. A
las 7.45, Jakelin despegaba en un helicóptero rumbo a El Paso, a 250
kilómetros. Los agentes llevaron a su padre en coche. En el hospital, un
escáner reveló inflamación en el cerebro. Le fue diagnosticado un fallo
hepático. Jakelin tuvo un paro cardíaco a las 11 horas del viernes. Los
médicos lograron reanimarla y después la salvaron de un segundo paro
cardíaco.

Su padre estaba con ella. La niña pasó el resto del viernes
‘medianamente estable’, según Paniagua. ‘El sábado, a las seis de la
mañana, me llama la patrulla fronteriza para decirme que la niña había
fallecido en la madrugada’”, cuenta el diario español. Una de las
incongruencias es que las autoridades de EE.UU. dicen que la niña
“llevaba días sin comer ni beber” y decía que la causa de la muerte
había sido deshidratación, citando al CBP. Pero el padre ha dicho a los
diplomáticos de Guatemala que durante el trayecto, los traficantes les
dieron de comer pollo y fruta. Finalmente, El País informa que “el
cónsul Paniagua pide prudencia a la hora de aventurar las causas de la
muerte y de repartir culpas.

La autopsia tardará al menos una semana
más, según los plazos que le ha dado el forense del condado. ‘Es
importante determinar la causa de la muerte. Las causas no han sido
establecidas. En la autopsia es donde se va a determinar realmente lo
que pasó’”.

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