Continuan las repercusiones de la muerte de más de 100 personas en la calle al Rashid de Gaza, donde una multitud rodeaba un convoy de ayuda el pasado jueves, y se ha llevado a la comunidad internacional a poner presión para hacer frente ante la creciente crisis de hambre en el territorio palestino. El periodista Fergal Keane informa desde Jerusalén.
Los palestinos han muerto en todo tipo de lugares y maneras. Aplastados bajo los escombros de sus casas, víctimas de explosivos, atravesados por balas o cortados por fragmentos de metal.
Y ahora, cuando la guerra entra en su quinto mes, la muerte por hambre ha llegado a Gaza.
Es esencial conocer el cuándo, el qué y el cómo de la tragedia de la calle al Rashid.
Aunque los hechos precisos exigen una investigación independiente que no es probable que se lleve a cabo en Gaza en las condiciones actuales, ello no debe distraer la atención de intentar responder por qué la gente arriesgó su vida para congregarse antes del amanecer en medio de una zona de guerra.
Los refugiados estaban allí porque estaban desesperados por alimentar a sus familias. Murieron acribillados y pisoteados -aún no sabemos en qué proporción- simplemente porque querían vivir. Es una cruel ironía.
El 85% de la población de Gaza está desplazada. La guerra ha desmantelado toda actividad económica normal y el suministro de alimentos. Se ha cortado el agua y la luz. Los hospitales intentan funcionar sin medicinas ni electricidad suficiente.
Durante la última semana, la ONU, alegando motivos de seguridad, ha declarado que no puede suministrar ayuda al norte de Gaza. Estos son hechos fundamentales que hay que tener en cuenta para comprender la tragedia.
Desde el principio, la comunidad internacional -expresada en declaraciones públicas- ha considerado que Israel es el principal responsable de garantizar que la ayuda pueda entregarse de forma segura.
Pero, tras meses de guerra, no hay señales de lo que la ONU denomina “un entorno propicio” en el que puedan entregarse grandes volúmenes de ayuda a quienes la necesitan.
El presidente de EE.UU., Joe Biden, afirmó el viernes que “insistirá en que Israel facilite más camiones y más rutas para hacer llegar a más y más personas la ayuda que necesitan”.
Como una primera acción, aviones militares de EE.UU. lanzaron unas 38.000 raciones de comida que cayeron en paracaídas en Gaza.
“Estos lanzamientos aéreos forman parte de un esfuerzo sostenido para hacer llegar más ayuda a Gaza, incluida la ampliación del flujo de ayuda a través de corredores y rutas terrestres”, dijo el Comando Central de EE.UU. el sábado en un comunicado.
Funcionarios de Washington afirmaron que el “trágico incidente” del jueves había puesto de relieve “la importancia de ampliar y mantener el flujo de ayuda a Gaza en respuesta a la grave situación humanitaria”.
Otros países, como Reino Unido, Francia, Egipto y Jordania, ya han enviado ayuda a Gaza, pero esta es la primera vez que lo hace Estados Unidos.
(BBC News Mundo)