Felipe
Osiadacz y Fernando Candia, los dos chilenos que se encuentran
detenidos desde agosto de 2017 por la muerte de un malasio en Malasia,
este martes dejaron la cárcel de Kajang y fueron trasladados hasta un
centro de detención especial para inmigrantes, pese a que se presumía
que serían liberados hoy.
Según explicó su abogada, Venkateswari
Alagendra, los nacionales, que fueron condenados a dos años de prisión y
cuya sentencia fue reducida por buen comportamiento, deberán esperar
algunos días más a que se normalicen los documentos migratorios que les
permitirán mantenerse en el país mientras se resuelve una petición de
apelación presentada por la fiscalía local.
Hasta
entonces, informó Emol que se presume que se mantendrán recluidos en la
Centro de Detención para Inmigrantes de Semenyih, en el estado malasio
de Selangor, ubicado a 33 kilómetros de Kuala Lumpur. Se trata de uno de
los principales lugares de detención destinados para extranjeros cerca
de la capital y su administración depende del Departamento de
Inmigración del Ministerio de Relaciones Exteriores. Según el portal de
la organización Global Detention Project, en este centro se encuentran
detenidos inmigrantes indocumentados, tanto hombres como mujeres, niños y
adultos.
En
su reporte “hay una salida” publicado en 2010, la ONG Amnistía
Internacional (AI) da cuenta de las condiciones en las que viven los
inmigrantes en algunos de los establecimientos de detención cercanos a
Kuala Lumpur, incluido el recinto donde se encuentran desde hoy los
chilenos. La organización consignó que estos lugares se caracterizaban
por la falta de higiene, escasa comida, bajo acceso a servicios de salud
y altos niveles de hacinamiento. “Las condiciones en todos los centros
de detención visitados por Amnistía Internacional resultaron ser
extremadamente pobres y peligrosamente hacinados”, consignó.
La carencia
de agua potable era, en ese entonces, una las principales
preocupaciones en el centro de Semenyih. Shamim, una mujer que se
encontraba detenida en este centro comentó a AI: “Aquí tenemos agua
sucia. Me enfermé de diarrea por el agua. Se negaron a llamar a mi
familia o al médico local. Solo quieren mantenernos aquí. Tuve diarrea
tres veces. El agua que usamos para lavar también está sucia”.
Estudios
citados por Global Detention Project estiman que la capacidad estándar
del centro de Semenyih en 2008 era de alrededor de 900 personas. Sin
embargo, en 2011, The Daily Thelegraph de Australia consignaba que cerca
de 1.500 detenidos se encontraban en este lugar.
Documentos
de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, financiada por el
Gobierno, y revisados por la agencia de noticias Reuters, revelaron que
más de cien extranjeros murieron entre 2015 y 2016 en los distintos
centros de detención de inmigrantes de Malasia por diversas enfermedades
y causas desconocidas. De ellos, cuatro fallecieron en Semenyih.
Además
de las malas condiciones, el centro se caracteriza
por estar fuertemente fortificado y contar con alambre de púas de al
menos un metro de alto, según consignó The Daily Thelegraph. Asimismo,
posee varias torres de vigilancia y una sola entrada que es
continuamente resguardada por agentes de seguridad armados.
Desde
el exterior es posible vislumbrar un cartel que advierte: “Área
restringida, no entrar”. Es de color rojo y en él se retratan las
siluetas de un guardia apuntando con un arma a una persona. Los dos
chilenos llegaron ayer al lugar, en un furgón policial junto con otros
detenidos. Ahora a él y a Candia solo les resta esperar por su visa y su
posterior liberación.