Los estragos que causa la crisis del covid-19 entre los más pobres de América Latina

Económicamente hablando, América Latina parece haber
sobrevivido a lo peor. En comparación con el desastroso segundo
trimestre, en que el producto interno bruto de la región estuvo entre un
10 y 20% más abajo en relación al mismo trimestre del año anterior, se
observa una cierta recuperación en muchos países de la región desde
julio. Sin embargo, el proveedor de servicios financieros S&P Global
pronostica que probablemente se necesitará hasta 2022 para que el
continente vuelva a los niveles previos a la crisis.

El riesgo de empobrecimiento de muchos latinoamericanos aumentó con la crisis,
según un estudio del Instituto CEQ de la Universidad de Tulane en Nueva
Orleans (Estados Unidos). Las encuestas han demostrado que los hogares
cuyos ingresos dependen del llamado “sector informal” se ven
particularmente afectados, pues se trata de empleos no registrados que,
por consiguiente, no ofrecen ninguna protección estatal o contractual.

“Muy pocas de estas personas tienen ahorros”, explica Merike
Blofield, directora del Instituto GIGA de Estudios Latinoamericanos con
sede en Hamburgo. “Los proveedores de servicios o los trabajadores del
sector informal pierden sus empleos de la noche a la mañana en las
crisis, especialmente cuando el gobierno impone un confinamiento”,
añade.

Muchos gobiernos han respondido con ayuda económica ante la
emergencia para mitigar el riesgo de pobreza de los beneficiarios.
Blofield ha colaborado en un estudio que describe las ayudas de
emergencia y las medidas contra la propagación del SARS-CoV-2 en diez
países de América Latina. Tres de los cuatro países más grandes, Brasil,
México y Argentina, muestran cuán distintos son estos programas.

Desde el comienzo de la epidemia, América latina y el Caribe sumaban
358.115 fallecidos (9.710.517 contagios). En la región, Brasil es el que
acumula el mayor número de muertos, con 146.675 víctimas fatales y
4.927.235 casos, seguido por México con 81.877 defunciones y 789.780
contagios.

Entre los países más golpeados, Perú registra la mayor tasa de
mortalidad, con 100 decesos cada 100.000 habitantes, seguido por Bolivia
(70) y Brasil (69).

Sólo México y Brasil sin cierres estrictos

Hasta la fecha, el presidente de Brasil, Jair
Bolsonaro, no ha tomado ninguna medida a nivel nacional contra el
COVID-19, a pesar de las críticas masivas desde dentro y fuera. Las
normas de distancia obligatoria y las mascarillas, los cierres de
escuelas o el cierre del transporte público y los toques de queda sólo
se han emitido hasta ahora en Brasil a nivel local o federal.

Por otro lado, las medidas en la vecina Argentina están
entre las más drásticas: a mediados de marzo, el gobierno impuso un
confinamiento nacional, que sólo se ha flexibilizado lentamente desde
julio. También Chile, Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia
adoptaron medidas de gran alcance, como toques de queda y cierres de
escuelas, en parte a nivel nacional y también a nivel regional.

De los países más grandes de la región, sólo México ha seguido un camino similar al del Brasil y apenas ha tomado medidas contra la pandemia.

La ayuda en Brasil reduce la pobreza extrema

Sin embargo, la política frente al coronavirus en México y Brasil
difiere en un punto crucial: mientras que el gobierno de México no ha
iniciado ningún programa social adicional para aliviar las dificultades
económicas de la crisis, el gobierno brasileño, bajo la presión de la
oposición y la sociedad civil, está pagando una “ayuda de emergencia” de
600 reales al mes (unos 94 mil pesos chilenos) que es más de la mitad
del salario mínimo. Alrededor de un cuarto de la población se beneficia de esta ayuda,
según el estudio del CEQ, en el que los investigadores simulan qué
estratos de ingresos están amenazados por el empobrecimiento.

En consecuencia, la crisis económica no está golpeando a los grupos
de menores ingresos en Brasil con la misma fuerza que a los de México.
Hasta el 45% de los mexicanos que tenían un ingreso bajo o mediano antes
de la crisis podrían pasar a un nivel de ingresos inferior: la gente de
clase media se vuelve pobre y los pobres se vuelven más pobres.

En Brasil, es probable que este destino sólo afecte a entre el 15 y
el 30% de la población, según los investigadores de Nueva Orleans. “Los
estudios muestran que los programas de ayuda en Brasil han llevado
incluso a una reducción de la pobreza extrema”, dice la investigadora
Blofield del GIGA.

Argentina: la ayuda que apenas salva del declive social

En general, Brasil también parece estar saliendo de la crisis
económica algo más rápido que los demás países. En el tercer trimestre,
según un análisis del banco neerlandés ING, la industria manufacturera,
el sector de la construcción y el comercio minorista han vuelto a
aumentar significativamente. En una comparación regional, Brasil lleva
la delantera. Los analistas económicos de Focus Economics también
pronostican una recesión comparativamente leve para Brasil, con una
caída cercana al 5,9%.

Una comparación con Argentina muestra que los programas sociales no
son los únicos responsables. El gobierno argentino extendió su rígido
encierro a finales de septiembre hasta mediados de octubre. Al mismo
tiempo, alrededor de una quinta parte de los argentinos se benefician
del denominado “ingreso de emergencia para las familias”.

Según las previsiones del CEQ, hasta el 46% de la población de
Argentina podría caer en un nivel de ingresos más bajo, como en México.
En Brasil, los expertos esperan que este sólo sea el caso de menos de un
tercio de su población. Focus Economics también estima que este año la
economía de Argentina, en su conjunto, probablemente se contraiga casi
el doble (11,5%) que la de Brasil. Para México, los economistas predicen
un 9,8% menos.

Es difícil determinar seriamente qué factores conducen a los
diferentes datos económicos y riesgos de pobreza en tiempos de
coronavirus. El hecho es que, sin embargo, las consecuencias de la
crisis económica relacionada con la pandemia afectan a muchas más
personas que la propia enfermedad. En los doce países más grandes de
América Latina, donde vive más del 90% de los habitantes de la región,
ha muerto hasta ahora un 0,6 de cada mil personas infectadas a causa del
SARS-CoV-2.

Probablemente nunca se determinará cuántos se enfermen y mueran antes
como resultado de la crisis económica o de malnutrición. Es probable que
el número de estas víctimas sea mucho mayor al final que el número de
muertes por COVID-19.

Matías Vega – BBC CHILE / AFP

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