El
Presidente Mauricio Macri anunció este lunes una reforma del sistema de
defensa de Argentina para que las Fuerzas Armadas colaboren en la
seguridad interior y custodien objetivos estratégicos, en un giro
inédito desde el regreso de la democracia en 1983.
Las Fuerzas Armadas,
de acuerdo al nuevo plan oficial, podrían actuar ante agresiones
externas de cualquier tipo, no solo de otro Estado, como establece
actualmente la ley. Asimismo, se buscaría blindar las fronteras, en
particular las del norte con Paraguay, Bolivia y Brasil, al ingreso del
narcotráfico y el terrorismo.
En
un acto en el predio militar de Campo de Mayo, en las afueras de Buenos
Aires, Macri subrayó el carácter “democrático” de las Fuerzas Armadas y
apostó por su modernización. El Mandatario argumentó que el sistema de
defensa argentino está “desactualizado, producto de años de desinversión
y de la ausencia de una política de largo plazo” y con un despliegue
territorial “para amenazas antiguas”. Ahora, las Fuerzas Armadas deben
enfrentar “los desafíos del siglo XXI”, instó el Presidente.
“Es
importante” que las Fuerzas Armadas “puedan colaborar con la seguridad
interior, principalmente brindando apoyo logístico en la zona de
frontera, así como también interviniendo frente a la protección de
eventos de carácter estratégico”, declaró Macri en la localidad
bonaerense de San Miguel.
Y agregó que “será fundamental la
participación de las Fuerzas Armadas en la custodia y la protección de
los objetivos estratégicos, a ellos se agrega el desafío del
ciberespacio, tenemos que contar con la capacidad de garantizar la
seguridad de los activos e infraestructuras informáticas críticas del
sistema de defensa nacional”.
Entre los objetivos estratégicos podrían
figurar centrales nucleares o hidroeléctricas y yacimientos de
hidrocarburos, entre otros.
El ministro de Defensa, Oscar Aguad, afirmó
que “se necesitarán amplios consensos legislativos para cambiar la ley
de defensa y de seguridad interior”, vigentes desde 1988 y 1991, tras la
recuperación de la democracia.
El Gobierno debería además anular el
decreto 727 firmado en 2006 por el entonces Presidente, el peronista
Néstor Kirchner (2003-2007), fallecido en 2010, que pone límites a la
actuación de las Fuerzas Armadas en conflictos internos.
Argentina
vivió entre 1976 y 1983 una dictadura cívico-militar liderada por las
juntas de las Fuerzas Armadas que apeló a métodos represivos para
sostenerse en el poder y dejó 30.000 desaparecidos, según estimaciones
de los organismos de derechos humanos.
Por ley, los militares no pueden
participar en cuestiones de seguridad interior, que están a cargo de
otras fuerzas, entre ellas las policías federales y provinciales, la
Gendarmería Nacional (policía militarizada de frontera) y la Prefectura
Naval Argentina.
Aguad, aclaró en tanto que las Fuerzas Armadas no
participarán en acciones contra delitos comunes. “Las Fuerzas Armadas
están para defender nuestro territorio, no para luchar contra el
delito”, subrayó.
Duras críticas
El
proyecto recibió fuertes críticas. “Macri quiere involucrar a los
militares en tareas internas violando la ley seguridad interior y de
defensa. Otra vez una política ilegal para dañar nuestra democracia.
Obedece a lo que Estados Unidos exige de gobiernos serviles de América
Latina”, sostuvo el argentino Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez
Esquivel, en la red twitter.
El Centro de Estudios Legales y Sociales
(CELS) advirtió, en tanto, que “las Fuerzas Armadas tienen prohibido
intervenir en cuestiones de seguridad nacional. Sin embargo, el
gobierno nacional anunció que hará cambios y romperá un acuerdo de la
democracia Argentina”.
Las Fuerzas Armadas de Argentina están integradas
por el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, con un total de 85.000
integrantes, pero según informaciones recientes su equipamiento es
antiguo o quedó fuera de uso por falta de mantenimiento o recursos.
La
desaparición en noviembre del submarino ARA “San Juan”, con 44
tripulantes a bordo, en el Atlántico Sur, dejó expuesta la crisis que
atraviesa el sector militar.