Rodeado de su gabinete enteramente masculino de 24 ministros, Temer
dijo en el Palacio de Planalto, sede de la presidencia, que “es urgente pacificar la nación y unificar Brasil” con un “gobierno de salvación nacional”.
Temer, quien ejerció su cargo de vicepresidente durante los cinco
años y medio del gobierno de Rousseff, prometió que adoptará políticas
que estimulen la economía y atraigan inversiones para combatir la
elevada inflación y el creciente desempleo.
Pido a “partidos políticos, liderazgos, entidades organizadas, al
pueblo brasileño que me preste su colaboración para sacar al país de
esta gran crisis”, dijo Temer, de 75 años.
“El diálogo es el primer paso para enfrentar los desafíos para avanzar y garantizar la reanudación del crecimiento”, añadió.
Temer anunció asimismo la reducción de ministerios de 32 a 24 para
cortar gastos públicos y aseguró que “cuanto más temprano podamos
retomar las cuentas públicas más rápidamente podremos retomar el
crecimiento”.
Brasil tuvo una fuerte contracción de 3,8% del PIB en 2015, la más
fuerte en 25 años, y este año el retroceso se anticipa igual o peor. Con
un crecimiento cero previsto para 2017, los expertos indican que la
mayor economía latinoamericana se encamina a su peor recesión en un
siglo.
Rousseff, la primera mujer presidenta de Brasil, fue reemplazada este
jueves por su vicepresidente luego de que el Senado decidiera someterla
a un juicio político en una maratónica sesión que duró casi un día
entero.
Acusada de encubrir un déficit presupuestario y engrosar las arcas
con préstamos de bancos estatales durante su campaña a la reelección de
2014, Rousseff denuncia a su vez un “golpe frío” orquestado por “el jefe
conspirador” Temer.