Trece soldado filipinos fallecieron en los intensos combates contra los
extremistas islámicos que mantienen sitiada la ciudad de Marawi, en el
sur de Filipinas, desde hace casi un mes, dijo ayer un portavoz del
ejército del país.
Esta es la jornada con más bajas entre las tropas gubernamentales desde el inicio del conflicto. Cuando comenzó el enfrentamiento el viernes, los soldados realizaban una búsqueda puerta por puerta de insurgentes aliados con el grupo extremista Estado Islámico que siguen ocupando partes de Marawi, explicó el teniente coronel Jo-ar Herrera, portavoz de la Primera División de Infantería del ejército filipino.
Unos 30 o 40 insurgentes emplearon a civiles como escudos humanos, complicando las operaciones de los soldados, y se situaron en las muchas mezquitas de la ciudad, señaló el vocero, agregando que otros 40 marines resultaron heridos.