El
supertifón Mangkhut, el más violento del año, dejó al menos dos
fallecidos en Filipinas, donde golpeó el norte del país con fuertes
vientos y lluvias torrenciales. Además de una primera fallecida en
Taiwán, luego de que una mujer fue arrastrada por fuertes olas.
Dos
mujeres fueron halladas entre los escombros, según la policía, tras un
desprendimiento de tierra debido a las fuertes lluvias provocadas por el
tifón.
El
fenómeno que arribó durante la noche del viernes con vientos que
alcanzaron hasta los 330 kilómetros por hora, provocó la caída de
árboles, de tejados y cortes de corriente en Luzón, la principal isla
del archipiélago filipino. La zona afectada está habitada por unos 10
millones de personas, muchos de los cuales viven en precarias casas.
Tras el paso de Mangkhut, que se dirige ahora hacia las zonas altamente
pobladas del sur de China, los socorristas filipinos fueron desplegados
en las regiones rurales y montañosas más afectadas. “Creemos que hay
numerosos daños”, declaró la secretaria nacional de la Protección Civil,
Virginia Orogo. Una veintena de tifones golpean cada año el
archipiélago filipino, causando centenares de muertos y agravando la
pobreza de millones de personas.
Agua hasta el techo
Miles
de personas huyeron de sus hogares en las zonas costeras del norte del
país debido a los riesgos de inundaciones y corrimientos de tierra. Los
habitantes y comerciantes cubrieron sus ventanas y reforzaron sus
tejados, para evitar que el viento los arrancara. “Entre todos los
tifones este año, este (Mangkhut) es el más fuerte, los vientos que le
acompañan son los más violentos”, dijo Hiroshi Ishihara, de la agencia
meteorológica japonesa.
Las autoridades “dicen que este tifón es dos
veces más fuerte que el anterior, estamos asustados”, cuenta Myrna
Parallag, que huyó de su casa en el norte del archipiélago. Esta
habitante de 53 años ya vio cómo un tifón inundaba su casa en 2016.
“Aprendimos la lección de la última vez. El agua llegó hasta el techo”,
recuerda. Haiyan, uno de los tifones más violentos en haber tocado
tierra, azotó las islas del centro de Filipinas en noviembre de 2013,
con vientos de más de 315 km/h. Inmensas olas similares a las de un
tsunami arrasaron todo a su paso. La catástrofe causó más de 7.350
muertos o desaparecidos, y cuatro millones de personas quedaron privadas
de sus viviendas.
Dirección a China
Mangkhut
se dirigía actualmente hacia el sur de China, y se espera que también
pase por Hong Kong. La compañía aérea de Hong Kong, Cathay Pacific,
prevé la cancelación de más de 400 vuelos en los tres próximos días. El
Observatorio Meteorológico de la excolonia británica exhortó por su lado
a la prudencia, y explicó que la tormenta constituye una “amenaza
considerable” en las costas meridionales de China.
En Taiwán, situado a unos cientos de kilómetros de
Filipinas y de la trayectoria del tifón, cayeron fuertes lluvias por el
efecto de Mangkhut y una mujer fue arrastrada por las olas, indicaron
las autoridades. En Facebook, la presidenta Tsai Ing-wen pidió prudencia
a los habitantes: “el tifón es potente y aunque no deberá golpear
Taiwán, debemos estar preparados y no tomarlo a la ligera”.