Una huelga de taxistas que comenzó el pasado
miércoles en Barcelona ya se extendió a Madrid, Sevilla y a otras
ciudades españolas en plena temporada alta de turismo.
El gobierno
nacional se reunirá este lunes con los representantes del gremio para
tratar de desbloquear la situación. El origen del conflicto se remonta
al nuevo reglamento creado por el Área Metropolitana de Barcelona para
limitar las licencias de vehículos de alquiler con conductor (VTC), con
las que operan empresas como Uber y Cabify, apoyados por los taxistas, y
que permanece suspendido cautelarmente por un recurso del Ministerio de
Fomento Español.
Los taxistas iniciaron las movilizaciones tras
permanecer toda la noche cortando el tráfico en la céntrica Gran Vía, y
decretaron una huelga indefinida hasta que el Ministerio acepte levantar
su recurso. El bloqueo de una de las principales arterias de la ciudad
catalana se alargó hasta el domingo y, según los manifestantes, se
mantendrá hasta satisfacer sus demandas.
“Si no conseguimos que se
apruebe la licencia urbana intensificaremos las movilizaciones en todo
el país coordinadamente y pararemos la economía”, dijo este domingo
Alberto Álvarez, portavoz de la asociación mayoritaria Elite Taxi.
Una
amenaza que ya se está cumpliendo, ya que sus compañeros de Madrid, la
capital del país, no tardaron en sumarse a las reivindicaciones
decretando también una huelga indefinida. Horas más tarde se tomaba la
misma decisión en ciudades como Valencia o Zaragoza, mientras que en
otras como Málaga y Bilbao se decretaron paros parciales y en Sevilla
decidirán el lunes en asamblea.
El conflicto surge en pleno verano
europeo, las fechas preferidas por millones de turistas de todo el mundo
para visitar España, lo que obligó a reforzar los servicios de
transporte público ferroviario en los aeropuertos de Barcelona y Madrid.