La operación se desarrolla en el grupo 10 de la FACh, en donde el personal de la Brigada Aérea de Pudahuel trabaja mientras cumple los estrictos protocolos de seguridad.
Hasta el lugar llegan las ambulancias que traen a los pacientes
críticos, quienes previamente fueron propuestos por los centros de salud
al Ministerio de Salud, el que tiene la decisión final sobre quién viaja.
Se trata, en su mayoría, de personas internadas en la UCI, pero que se encuentran en una fase de estabilidad.
Antes de realizar la nada sencilla hazaña, se comprueban todos los implementos y la estabilidad del contagiado. Además, se realiza un control sanitario para chequear que nadie de la tripulación tenga síntomas de COVID-19.
El avión Hércules C-130 cuenta con los elementos necesarios para realizar el vuelo con pacientes críticos de forma segura y cómoda y en su interior viaja personal médico en conjunto con la tripulación.
“Nuestra misión es sacar a la mayor cantidad de pacientes de Santiago, liberar camas críticas y aumentar las camas totales en la capital”, indica uno de los funcionarios de la FACh.
“Durante el traslado les aportamos el estándar de atención UCI que necesitan
y en caso de urgencia, contamos con los equipos y la gente que está
formada en UCI o anestesia, que tienen las destrezas para manejar los
problemas”, aseguran.
Los implementos van desde un bolso de vía aérea y otro de acceso cardiovascular, en caso de apoyo al SAMU o si se requiere algún insumo durante el vuelo; una cámara de aislamiento,
adquirida para atender pacientes con ébola, la cual permite mantener al
paciente aislado y tener acceso a él sin abrir la cápsula, ya que tiene
guantes que permiten acceder a la atención del paciente; botellas de oxígeno para conectar los equipos de ventilación; y un sistema eléctrico para cortar la energía a los equipos en caso de ser necesario, aunque todos traen batería.
Asimismo, las tripulaciones van cambiando día a día, ya que cuentan con cinco equipos de evacuación aeromédica. Al mismo tiempo, tras realizar un traslado, tienen al menos dos días libres, ya que en ocasiones terminan durante la madrugada.
Finalmente, apenas aterriza el avión en el destino, las ambulancias se encuentra a la espera para trasladar a los pacientes hasta los hospitales.
CNN CHILE