Cómo padre e hijo operaban organización indagada por un fraude de $ 4 mil millones

Su
nombre no es nuevo en los medios, registros policiales o carpetas del
Ministerio Público. En 2011, Marco Almonacid Marchant (24), aún no
cumplía los 18 y era buscado por la PDI como presunto autor del mayor
fraude por Internet en Chile: cerca de US$1,5 millones. Atraparlo no fue
fácil; solo se logró cuando el joven, preocupado siempre de usar una
identidad falsa y pagar con efectivo, cometió el error de publicar en
Facebook un mensaje que daba cuenta de su paradero.

En
dicha oportunidad, la revista Qué Pasa habló con él; les contó que en
una noche gastó casi diez millones de pesos y que esperaba jubilarse a
los 20. También, que de quedar con “los papeles limpios”, intentaría
trabajar en la Brigada del Cibercrimen. Finalmente, fue condenado, como
menor y, al parecer, nunca dejó el negocio. Este fin de semana,
Almonacid volvió a ser detenido, pero como líder de la organización
criminal a la cual se le imputa una defraudación que podría llegar a los
US$30 millones. Junto a él, la policía civil aprehendió a otras 15
personas; y ayer, a su padre. Aquí, la versión de la PDI y Fiscalía
Metropolitana Sur sobre los hechos.

Modus operandi

Al
igual que en 2011, Almonacid se encargaba de realizar el trabajo
informático que permitía concretar los robos de datos. Otros, se
ocupaban de desviar los fondos y tratar con las víctimas. “Cada uno
tenía un rol y una función asignada. En ese sentido, forman parte de las
distintas estratificaciones de la organización criminal y en particular
de la asociación ilícita.

Hay quienes tienen rol de mando, de
ejecución, vigilancia, dirección y cumplimiento de las instrucciones que
se daban”, explicó el fiscal metropolitano sur, Raúl Guzmán. Por su
parte, el subprefecto Rodrigo Figueroa, jefe de la Brigada de
Cibercrimen de la PDI, agregó: “Son distintos los modus operandi que
hemos podido establecer; desde delitos informáticos mediante phishing
-captación de datos mediante mensajes que simulan provenir de un sitio
confiable-, pero también mediante falsos ejecutivos bancarios que
realizaban llamados telefónicos o retiraban sistemas de coordenadas
desde los propios domicilios de los afectados”.

En
esa línea, explicó Emol, el policía, se enviaban correos electrónicos
que simulaban ser de la entidad bancaria del cliente, con el fin de que
la víctima ingresara sus datos. Entre los afectados no solo hay
particulares, sino que también empresas. En cuanto al robo de
información de estos tipos de blancos, Figueroa indicó que también se
pudo constatar la compra de datos en la “deep Web” (Internet profunda).
También, gran parte de los involucrados en el caso, como el cantante de
reggaeton, Givens Laguerre, prestaban sus cuentas para almacenar
provisoriamente el dinero sustraído.

Por cada transacción, cada miembro
se llevaba una comisión. Ayer, la policía civil concretó dos nuevas
detenciones, una de ella fue la de Marco Almonacid Barron (53). El
ingeniero civil, que actualmente recibe $3.210.402 por estar a cargo de
la jefatura de proyectos del Ministerio de Obras Públicas (MOP), según
indica el portal de Transparencia de la cartera, también sería parte de
cúpula de mando. “Él administraba el dinero de su hijo, enviaba
depósitos; (Almonacid Marchant) mantenía propiedades a nombre del padre
para disimular. Estamos en presencia de varios testaferros para
enmascarar las actividades ilícitas”, añadió Figueroa.

Autos, viajes, propiedades y días en el casino

La
investigación del caso partió a mediados de 2017. Para ella, se
necesitó trabajar con análisis criminal e inteligencia policial, aseguró
el PDI: “El nombre de Zares de la Web viene precisamente por el poder
económico que estos tipos tenían. La verdad es que la cantidad de
contactos y antecedentes que tenían para ver si los estaban persiguiendo
no tienen límites”.

Ayer, se lograron incautar ocho vehículos de marcas
de lujo, y se espera que próximamente se allanen algunos domicilios
comprados con la defraudación. “Estos sujetos, más allá de darse una
gran vida de lujos con vehículos de alta gama, compraron propiedades,
crearon empresas de fachada para poder dar alguna legalidad a sus
ilícitos -como discotecas-, Además realizaban viajes a distintas partes
del mundo”, comentó el subprefecto, agregando que otro favorito de la
banda era el casino.

Hasta
el momento, se han logrado acreditar 59 delitos, los cuales implicarían
$4 mil millones. Sin embargo, concluyó Figueroa, la cifra podría llegar
a los US$30 millones si se considera el número de involucrados en la
organización y que esta operara desde 2011.

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