En su reunión de Política Monetaria, el Consejo del Banco Central de
Chile acordó mantener la tasa de interés de política monetaria en 0,50%.
Asimismo, también se acordó mantener las medidas no
convencionales de apoyo a la liquidez y el crédito, decisiones que
fueron adoptadas por la unanimidad de sus miembros.
En el ámbito externo, los indicadores dan cuenta de una cierta
moderación de la velocidad de recuperación de la actividad,
especialmente en las economías desarrolladas. Esto ocurre en un contexto
en que el rebrote de contagios del COVID-19 ha obligado a la aplicación
de medidas intermedias de contención, con una menor incidencia de casos
graves en estos países.
Mientras tanto, en el mundo emergente destaca el dinamismo que han exhibido los indicadores de actividad y demanda en China, lo que ha permitido que el precio del cobre permanezca en torno a US$3 la libra.
En América Latina, en cambio, la recuperación económica va comparativamente más rezagada,
pero la situación entre países, tanto en materia epidemiológica, como
económica y social es bastante diversa, reflejando también la distinta
intensidad en las respuestas de política.
En este contexto, los mercados financieros han mostrado una mayor
volatilidad, en la que ha incidido no solo la situación sanitaria, sino
también los desarrollos en el ámbito político y económico global.
Comparado con la última reunión sostenida por el Consejo, se observan
leves bajas de las bolsas, una depreciación de las monedas frente al
dólar y bajas acotadas de los premios por riesgo.
En el mercado de renta fija resalta el alza de tasas de interés en algunos países latinoamericanos.
En el mercado chileno destaca el aumento de las tasas de interés de
largo plazo, el descenso de la bolsa y la depreciación del peso.
Actividad económica
En materia de actividad, el Indicador Mensual de Actividad Económica
(Imacec) de agosto reportó una caída de 11,3% anual, mayor que lo
esperado por el mercado, aunque con una velocidad creciente respecto del
mes anterior: 2,8% mes a mes desestacionalizado.
Además de la variación anual negativa del componente minero,
se siguieron observando cifras marcadamente negativas en la comparación
anual para sectores como los servicios y la construcción, aún afectados por cuarentenas que mantuvieron una alta intensidad hasta fines de ese mes.
En contraste, el comercio continuó experimentando una mejora
importante, alcanzando las primeras cifras positivas en la comparación
anual desde febrero. El mercado laboral siguió dando señales de
estabilización, con una leve recuperación de la ocupación y las horas
trabajadas en el trimestre móvil terminado en agosto.
En este contexto, las expectativas de empresas y consumidores han seguido recuperándose, aunque persisten en terreno pesimista. Las
expectativas privadas recogidas en la Encuesta de Expectativas
Económicas (EEE) de octubre consideran que el PIB caerá 5,5% este año,
manteniéndose una alta dispersión en las respuestas.
En cuanto al crédito comercial, su tasa de crecimiento anual se
mantiene por sobre las observadas a principios de año, como producto del
impulso recibido de diversos programas de estímulo. No obstante, su
dinamismo se ha reducido en lo más reciente, al mismo tiempo que la
variación anual de las colocaciones de consumo sigue contrayéndose y el
de las hipotecarias se estabiliza en el margen.
Las tasas de interés bajaron para todas las carteras. La
Encuesta de Crédito Bancario del tercer trimestre nuevamente dio cuenta
de condiciones de oferta más restrictivas para todos los tipos de
préstamos, en general ligado a la evaluación de mayor riesgo en las
distintas categorías. La demanda por crédito de los hogares se mantiene débil, mientras que la de fondos para capital de trabajo se reduce.
Entre agosto y septiembre, la inflación total subió a 3,1% anual y su
componente subyacente a 2,9%. Este incremento se explicó principalmente
por el aumento de los precios de los bienes y alimentos que se registró
en septiembre, llevando la variación mensual del IPC a 0,6%.
Esta evolución se condice, principalmente, con el impulso
transitorio al consumo de bienes vinculado al retiro de ahorros
previsionales y a algunas restricciones de oferta en el corto plazo para
abastecer esa demanda.
A mediano plazo, las presiones inflacionarias se mantienen acotadas.
Respecto de las perspectivas del mercado, a un año plazo la mediana de
la EEE prevé una inflación de 2,7% anual y la de la Encuesta de
Operadores Financieros (EOF) una de 2,5% anual, mientras que a dos años
plazo continúan en torno a 3%.
Desde el Consejo del Banco Central reiteraron que mantendrán
mantendrá un elevado impulso monetario por un período prolongado de
tiempo, de modo de asegurar el cumplimiento de sus objetivos.
En particular, prevé que la TPM seguirá en su nivel mínimo durante gran
parte del horizonte de política monetaria de dos años y mantendrá las
medidas no convencionales vigentes, continuando con el actual programa
de compra de activos.
Además, en caso de que la evolución de la economía así lo requiera,
seguirá evaluando opciones para adecuar dicho impulso y apoyar la
estabilidad financiera.
BIOBÍO CHILE