Se trata del proyecto llamado Warmor, que consiste en un colgador que aprovecha las propiedades del metal rojo contra las bacterias o los virus que se desarrollan por la humedad. La innovación universitaria obtuvo el tercer lugar del Congreso Tecnológico Desafíos de la Ingeniería.
“La solución tecnológica busca prevenir resfriados entre los bomberos,
considerando que siete de cada diez voluntarios acuden a una emergencia
con el traje mojado al menos una vez por semana, según un diagnóstico
preliminar en algunos cuarteles de Santiago”, indicó el futuro ingeniero
Tomás Zehnder.
El alumno que encabezó la presentación de Warmor, junto a sus
compañeros Santino D’aloy, Vicente Herrera, Isidora Uribe, Amanda Varela
y Rodrigo Pérez, añadió que el dispositivo cuenta además con un sistema de ventilación incluido en su parte inferior para secar las chaquetas.
“Los trajes no siempre alcanzan a secarse, lo que provoca
incomodidad, disminución de movilidad y aumento del riesgo de
enfermedades. Gracias al diseño del prototipo, se puede mejorar el
tiempo de secado en un 88%, de 24 a unas tres horas”, destacó.
El dispositivo creado para cuidar la salud de los voluntarios de Bomberos, que mide unos 50 por 40 centímetros de alto y ancho respectivamente, también aprovecha la resistencia que ofrece el cobre para sostener el peso de este tipo de chaquetas.
Las ideas desarrolladas por los futuros ingenieros durante este
semestre abordaron soluciones tecnológicas para resolver los problemas
que afectan a los usuarios, rescatistas, paramédicos y voluntarios de
Bomberos frente a un siniestro.
Los otros dos proyectos premiados en el Congreso Tecnológico Desafíos
de la Ingeniería fueron “Pionero” y “Gloveshift”. El primero
corresponde a una herramienta que ayuda a extraer los clavos de los
techos durante un incendio y el segundo, en tanto, a unos guantes que
facilitan la motricidad fina en rescates.
Las soluciones tecnológicas con partículas con cobre liberan iones
que eliminan las bacterias, los virus y hongos al entrar en contacto con
ellas, creando un ambiente en el que éstas no pueden reproducirse.
El desarrollo de innovaciones con el metal rojo permite contar con
productos que inactivan más del 99,9% de las bacterias en las primeras
dos horas de contacto a temperatura ambiente.
A través de la International Copper Association, Codelco logró
certificar la propiedad bactericida del cobre el año 2008, en conjunto
con la Agencia de Protección Medioambiental de los Estados Unidos.
Se estima que el consumo de cobre en estas nuevas aplicaciones,
podría añadir unas 500 mil toneladas a la demanda mundial de cobre
refinado en los próximos años.