Casi
20 kilómetros separan los colegios de la Congregación de los Hermanos
Maristas que hoy están bajo la mira de la Fiscalía Metropolitana Sur:
uno de ellos está ubicado en pleno Santiago Centro y, el otro, en La
Pintana.
Y es que además de provenir de la misma orden, hay otra cosa
que comparten. En ambos se denunciaron casos de abuso contra menores de
edad, los cuales habrían sido cometidos por miembros de la misma
comunidad.
El
“caso Maristas” estalló en agosto de 2017, cuando la misma congregación
denunció a uno de sus miembros, Abel Pérez, por abusar de 10 ex alumnos
del Instituto Alonso de Ercilla (Santiago), entre 1970 y 1996; y a
otros cuatro del Colegio Marcelino Champagnat (La Pintana), entre 1997 y
2008. Ya en febrero, se hablaba de al menos cinco presuntos
involucrados, mientras que ayer, el fiscal regional de la zona sur de la
capital, Raúl Guzmán, confirmó que son 25 personas las indagadas y más
de 30 las víctimas. Sin embargo, advirtió, el número podría aumentar ya
que están recibiendo más denuncias.
Plazo de prescripción
Uno
de los principales problemas de este tipo de casos -y ocurre lo mismo
con las indagaciones en Rancagua y El Maule-, es el plazo de
prescripción de los delitos que, al momento de ser cometidos, iba desde
los 5 a 10 años, Es por esto que, según confirmó a Emol el mismo fiscal
Guzmán, los hechos ocurridos en La Pintana serían la opción que tienen
para formalizar, acusar y lograr una condena por los abusos.
Sin
embargo, la Fiscalía se comprometió a investigar todos los hechos que
tienen que ver con instituciones ligadas a la Iglesia, como una forma de
“establecer la verdad” y “reparar a las víctimas”, ha dicho en más de
una ocasión el fiscal nacional, Jorge Abbott, También, Abbott aseguró
que para este viernes estará listo el catastro nacional sobre todos
estos tipos de casos que mantiene el ente persecutor.