El día en que Bachelet trazó sus prioridades en DD.HH. ante el Consejo de Naciones Unidas

En
diecinueve días más, la ex-Presidenta Michelle Bachelet asumirá un
nuevo desafío en la Organización de Naciones Unidas (ONU).

El 1 de
septiembre asumirá como Alta Comisionada para los DD.HH., luego de que
su nominación fuera aprobada por unanimidad por la Asamblea General del
organismo. Su llegada al cargo no fue
casualidad,
debido al amplio reconocimiento mundial con el que cuenta la
ex-Mandataria y su extensa labor en defensa de los DD.HH. Su propia
experiencia como víctima de torturas durante la dictadura y su paso por
ONU Mujeres, fueron solo algunos de los atributos que a juicio de
distintas organizaciones pesaron para su elección.

Sin
embargo, el camino de Bachelet hacia Ginebra, ciudad en la que se
encuentra la sede de la entidad que liderará, se comenzó a pavimentar
mucho antes. De hecho, el 29 de marzo de 2017, a meses de dejar La
Moneda, la exjefa de Estado visitó los cuarteles de la ONU en Suiza,
ocasión en la que participó de una sesión especial del Consejo de DD.HH.
En dicha instancia, que se encarga de fortalecer la promoción y
protección de los derechos humanos en todo el mundo y trabaja mano a
mano precisamente con la oficina del Alto Comisionado, la ex gobernante
aprovechó de trazar sus prioridades en la materia, lineamientos que hoy
cobran relevancia ad portas de que asuma sus nuevas labores. Al iniciar
su discurso, sostuvo que “ésta es una ocasión apropiada para examinar
las transformaciones que afectan, y en ocasiones amenazan, a esos
derechos que consideramos universales e inalienables. Debemos, también,
promover nuevas respuestas a los desafíos que nos presenta la situación
actual”.

En esa línea, adelantó que “mis comentarios reflejan las
experiencias de mi país, al resistir a la dictadura; reconstruir las
instituciones de una sociedad fracturada; procurar una nación que da
iguales oportunidades a todos; de acceso a la justicia para todos e
institucionalizar la solidaridad para los que se encuentran en situación
de mayor vulnerabilidad”. “Por cierto, nos queda un largo camino por
recorrer, y enfrentamos los crecientes desafíos de los DD.HH. de segunda
y tercera generación, pero a la hora del balance, nos hemos hecho cargo
de la pesada herencia de brutales violaciones a los DD.HH., siempre con
el apoyo y la guía de las instituciones multilaterales”, añadió.

Sus planteamientos sobre DD.HH.

La
ex-Presidenta recalcó en la ocasión que para enfrentar los desafíos en
la materia “debemos adoptar un enfoque que nos permita dar cuenta de las
causas de las amenazas que se ciernen sobre ellos. Debemos saber
escuchar el malestar de nuestros ciudadanos. Esto no es expresión sino
de una desilusión; de la promesa de desarrollo frustrado”.

“Ellos nos
están mostrando que, en sus vidas cotidianas siguen presentes los
efectos negativos del desarrollo inequitativo (…) Si bien la apertura de
los mercados ha producido un aumento de los ingresos, muchas personas
no alcanzan a beneficiarse de ello. La percepción de que unos pocos se
benefician y muchos sufren, se agudiza”, añadió.

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