El enfrentamiento en Twitter por rol de la bicicleta en el transporte público

“Los
verdaderos ciclistas furiosos no son quienes organizan los pedaleos de
los primeros martes de cada mes. Es una pequeña comunidad que ha perdido
toda racionalidad en el debate sobre transporte, comportándose como una
secta religiosa, una ‘Yihad ciclista’”. Así comenzó la d
ura
columna publicada por el académico de la U. Católica y director de
Espacio Público, Iván Poduje, en La Tercera este lunes.

El texto, en el
cual aseguró que la “Yihad ciclista” proviene del “urbanismo caviar” y
que la bicicleta solo es una solución para las elites que “tienen todo a
la mano”, fue el corolario de una pugna que ya se había desatado en
redes sociales.

El pasado domingo, un usuario de Twitter compartió con
el urbanista un texto escrito por él hace ocho años, donde alababa la
construcción de ciclovías y señalaba que “el hecho de que la bicicleta
sea usada por una minoría no restringe su beneficio social para el resto
de los usuarios del sistema”. “Me interesa saber las razones que te han
hecho cambiar tu apreciación”, le decía el tuitero. “Sigo pensando
igual.

La bicicleta es una excelente opción para viajes cortos, genera
beneficios aunque la usen minorías y debe complementarse con modos
masivos. ¿Qué ha cambiado? La intolerancia de sus promotores”, señaló
Poduje, anunciando que abordaría el tema en la citada columna al día
siguiente. Aunque su texto no identificaba un destinatario, varios
urbanistas acusaron recibo. Y respondieron.

Una “trivialización del debate”

El
arquitecto urbanista y concejal por Providencia, Tomás Echiburú (RD),
calificó la columna como una “basada en prejuicios y que, con tono
despectivo, reparte información falsa y contradice evidencia”,
criticando que la Facultad de Arquitectura de la UC la compartiera.

“No
son los ricos los que pedalean más (porque tienen todo cerca), sino las
personas de ingresos bajos y medios”, aseguró, compartiendo una tabla
creada por el académico de la U. de Chile e investigador en transporte,
Alejandro Tirachini, también defensor del uso de la bicicleta.

En
ella se muestra que el 30% de los viajes en bicicleta en Santiago son
hechos por gente de ingreso menor a $400.000 y el 60% por personas de
ingreso medio. Sólo un 10% es realizado por la población que tiene gana
más de $1.600.000. También manifestó su rechazo el profesor de
Arquitectura de la UC, Ricardo Hurtubia, quien señaló que el discurso de
Poduje es una “trivialización del debate, acompañado de la negación a
la evidencia y el uso constante de caricaturas”.

“Yo no me explico que
le sigan dando tribuna a este personaje nefasto”, añadió. Su crítica no
terminó ahí. “No es adecuado que un profesor trivialice temas serios
mediante el uso (constante y majadero) de caricaturas como ‘urbanista
caviar’, ‘busista’, ‘aldea hobbit’ y ahora ‘yihadista’”. “También que
descarte evidencia científica solo porque no se alinea con su
preconcepción de como son las cosas”, dijo.

“Cómprate un auto, Perico”

Sin
embargo, la postura de Poduje ha recibido varios respaldos. Uno de
ellos del arquitecto Marcelo Ruíz, que calificó la columna como “lúcida”
y añadió un gráfico sobre el uso de la bicicleta en Amsterdam. “Tiene
un gran uso en tramos cortos hasta 7,5 km. Sobre 10 km, crece el uso de
automóviles y del tren. O sea, también en Amsterdam la bicicleta sirve
en la ciudad compacta. Fuera de ella, no”.

Otra fue Vinka Jackson, quien
señaló que “hace bien conversar de esto y abrir todas las preguntas”.
“Por ejemplo: ¿Qué pasa con las patentes, seguros, responsabilidad
exigible a ciclistas (como a cualquiera) esencial si se aspira a la
convivencia?”, mencionó.

A
ella su sumó el arquitecto Juan Arcaya. “El nefasto comercial ‘cómprate
un auto, Perico’ estigmatizó el uso de la bici y la asoció a la
pobreza, luego su reivindicación fue en base a rebeldía y furia. Urge
encontrar el punto medio”, afirmó. También recibió el apoyo de Raimundo
Cruzat, exdirector de Transantiago.

“Quedarse en la forma de la columna
es una excusa para no reconocer que la bicicleta no es una alternativa
real para los que viven lejos de donde trabajan (en general los más
pobres) y (que existe) superioridad moral y dogmatismo de algunos que sí
pueden moverse en bici”. Esto último también fue contestado por
Hurtubia, quien defendió que el primer argumento no ha sido propuesto
por ellos, sino que lo que buscan es potenciar el uso de bicicletas en
tramos cortos para descongestionar las calles de vehículos.

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