Chile se había acostumbrado a
principios de los ’90 e inicios del 2000 a encabezar anualmente el crecimiento
económico en Latinoamérica. En el período, llegó incluso a crecer a tasas sobre
el 10% en 1992 y 1995.
Sin embargo, a mediados de la
década pasada el país comenzó a perder dicho liderazgo en la región, merced al
desarrollo de países más “postergados” Latinoamérica y en etapas de
desarrollo más emergentes, como Perú y Colombia.
Sin embargo, en los últimos dos años, la caída
de Chile en la región es relevante y así lo demuestran las cifras.
Según el último informe
LatinFocus Consensus Forecast, la economía chilena pasó de ser la tercera que
más se expandía en América Latina en 2012, a ser la octava el año pasado.
Esto, bajo el supuesto que el
Producto se hubiera expandido un 1,8% en el ejercicio anterior, luego del
inesperado Imacec de 2,9% que se registró en diciembre último.
La caída del podio del país
ratifica lo profundo de la desaceleración, proceso que se inició a mediados del
2013 y que tuvo su punto más bajo en el tercer trimestre del año pasado, con un
crecimiento anualizado inferior al 1%, el menor desde el 2009 -año de
recesión-.
“Es cierto que, en promedio,
Chile lo ha hecho mejor que América Latina, pero durante la dictadura crecimos
apenas 2,9%, después en los 25 años de democracia hemos crecido 5,1% en
promedio, aunque no de manera pareja. Desde 1990 hasta 1998, crecimos 7,1%
promedio, pero en los siguientes 15 años hasta 2013 el PIB solo aumentó 3,9%.
Nadie se debiera olvidar de eso: aceleramos a inicios de los 90, pero después
sufrimos una frenada que no empezó en 2013, sino que llevamos una frenada de 15
años. Hay algo que no se está haciendo bien”, señalaba el economista de la
Universidad de Chile, Ricardo Ffrench-Davis, a Diario Financiero en enero.
De hecho, el puesto del país en
el ranking de las 11 principales economías de la región no deja de llamar la
atención, si se considera que solo supera a países como Brasil -cerca de la
recesión-, Argentina y Venezuela, estos dos últimos ya en período de
contracción de sus economías.
En su informe de febrero, el
LatinFocus consignaba que las proyecciones de crecimiento para este año se
mantuvieron por primera vez en tres meses, en vista de un contexto empresarial
que comenzaría a mejorar y luego del sorpresivo Imacec de diciembre.
“La fuerte dependencia del
país en el precio del cobre está poniendo presión sobre las cuentas externas
del país. Mientras tanto, el gobierno avanzó exitosamente en su agenda de
reformas al aprobar las reformas educacionales y al sistema electoral. El
exitoso progreso de la agenda de reformas de Bachelet ha mejorado las
perspectivas económicas de Chile”, argumentaba el informe con las
estimaciones de 27 bancos de inversión y departamentos de estudio.
La posición de Chile en el conteo
(ver tabla) no variará mucho este año, siempre y cuando se mantenga la
estimación de crecimiento de 2,7% que espera la banca de inversión consultada
por el LatinFocus.
Así, Chile mejoraría un escalón
en el ranking liderado por segundo año consecutivo por Bolivia, que se
expandiría en torno al 5%.
Para 2016, en tanto, Chile recién
estaría en condiciones de ascender al top 5 de la zona y que abandonó en 2013,
cuando el inicio del ciclo de desaceleración le costó cuatro lugares en el
conteo.
Sebastián Valdenegro Toro