Álvaro
Schmitt Yoma (73 años) salió a volar el sábado como habitualmente lo
hacía, aunque esta vez con su hijo del mismo nombre (41 años). Ambos
tomaron la avioneta matrícula CC-PJA con un plan de vuelo que
contemplaba volver a las 19.50, pero el reloj marcó la hora y no había
noticias de su aterrizaje. Las alarmas se encendieron. Su familia trató
de contactarlo, pero no tuvo resultados y lo reportó como desaparecido.
Personal
de la FACh, según los reportes policiales, llamó a la 5ª Comisaría de
Casablanca para saber si contaban con algún reporte. La respuesta no fue
la que esperaban los familiares de Schmitt y quienes estaban en el
aeródromo de Tapihue.
Carabineros activa la búsqueda y llega hasta el
fundo Los Perales,
donde entrevista a varios lugareños, entre los que estaban los
familiares de las víctimas. A las 22 horas, efectivos policiales llegan
al sector de Tapihue, luego de que algunos vecinos señalaran que en ese
lugar podría haber caído la avioneta.
“Era
un hombre tan aficionado a volar que prácticamente era una adicción.
Era tremendamente generoso, solo con mencionarte un caso: Cuando fue el
matrimonio de Alvarito, su hijo que murió en este accidente, invitó a
todo el Club de Planeadores de Santiago, porque era así”, dijo a Emol
Carmen Schmitt Yoma, hermana del piloto.
“Y lo último que supe ahora es
que el viernes fue a Buenos Aires y regresó el martes, porque fue a
organizarle un viaje a todos sus compañeros de curso del Saint George”,
relató. Tras recordar estas últimas actividades, vuelve al accidente:
“Mi cuñado tiene el campo al lado y llamó uno de los funcionarios
diciendo que se había sentido que había caído un avión o un
helicóptero”.
La
hermana del ingeniero recordó que le gustaba disfrutar con las familia y
los amigos. “Piensa tú que él introdujo a Chile el playback, con el que
todos íbamos a cantar. Se hizo una gran cantidad de amigos en Chile,
fue tanto la gente que había concursos de canto. Él era tremendamente
generoso”.
“Nos regaló un avión”
El
ingeniero fue socio y piloto del Club Aéreo de San Antonio. Su
presidente es Jorge Ponce Gómez, quien en conversación con Emol recordó
la jornada en que les hizo un obsequio. Fue el 26 de abril de 2014.
Aquel sábado fue la ceremonia de recepción y bautizo de la que era la
nueva aeronave del club: La Piper PA-28-180 matrícula CC-PGQ.
Ponce
Gómez así define a quien fuera socio y piloto del Club San Antonino.
“Era un hombre muy bueno, generoso, buen amigo. Fue tanta la bondad y
generosidad que nos regaló un avión PA-28. Se destacó por su buena
disposición, por su alegría. Siempre llano y amable. Buen amigo”.
“Viendo que no teníamos posibilidades de comprar uno, él lo regaló. Fue muy generoso con los demás pilotos”, recordó.
Cuenta
que lo conoce hace ocho años, que lo visitó en su campo en Tapihue,
comuna de Casablanca. “Cuando iba al aeródromo de Santo Domingo pasaba
donde tenemos nuestro club aéreo de San Antonio”, concluyó.