En Chile, la velocidad actual de propagación de la pandemia es tres veces superior a la que la Organización Mundial de la Salud considera adecuada para lograr contenerla.
Así se desprende del elevado índice de positividad que arrojan los exámenes de PCR,
que a la fecha bordea el 32%, porcentaje que supera ampliamente la tasa
del 10% establecida para ese efecto por dicho organismo internacional.
“El problema es que, así como vamos me temo que el índice de
positividad podría superar perfectamente el 50% de aquí a mediados de
julio, lo que sin duda sería muy negativo”, afirma el director
del Centro de Diagnóstico e Investigación de Enfermedades Infecciosas de
la Facultad de Medicina de la Universidad de Valparaíso, Rodrigo Cruz.
El médico infectólogo y epidemiólogo basa esta afirmación en el
análisis de los resultados que hasta ahora arrojan los más de 8 mil
exámenes que el laboratorio de biología molecular de dicho centro ha
procesado para la red público-privada desde el 18 de abril hasta la
fecha.
“Nuestro laboratorio procesa aproximadamente el 17% de todos los
exámenes de la Región de Valparaíso. Al analizar los resultados no solo
queda claro que el número de test positivos aumenta día a día, sino que,
además, estos dan cuenta de que el porcentaje de positividad se ha ido
incrementando sostenidamente en tres puntos cada semana, desde hace un
mes”, precisa el doctor Cruz.
Fracaso de la estrategia
Para el especialista de la Universidad de Valparaíso la imposibilidad
de establecer una adecuada y oportuna trazabilidad de las personas
contagiadas ha sido uno de los principales factores responsables de esta
situación.
“Como país definitivamente hemos fracasado en la tarea de controlar la circulación del coronavirus”,
sentencia Cruz, para quien la estrategia basada en la implementación de
un mayor número de camas críticas, la adquisición de ventiladores
mecánicos, la realización masiva de test y los confinamientos
voluntarios que las autoridades sanitarias decidieron adoptar para
controlar la pandemia por coronavirus a nivel nacional no tuvo el efecto
buscado.
“Definitivamente no fue posible establecer un sistema eficaz de
seguimiento, aislamiento y control de las personas infectadas. Primero
porque el número de laboratorios era y sigue siendo escaso para tamaño
desafío, a pesar de que se debe reconocer el gigantesco esfuerzo de la
autoridad del país en tratar de revertir esta realidad. Y, en segundo
lugar, porque se dejó de lado a la red de Atención Primaria de Salud, a
la que se incorporó hace solo unas semanas. Y, tercero, porque nos
olvidamos de combatir la pandemia en la calle, con dispositivos de
higiene, y de apoyo vital en los barrios y poblaciones más carenciadas
de nuestras principales ciudades”, enfatiza Cruz.
Finalmente, el médico de la UV afirma que también ha jugado en contra
de la contención de la pandemia la desconfianza y la falta de
solidaridad de la población, cuya colaboración él considera no ha estado
a la altura de las circunstancias.
“Nuestro modo individualista de vivir nos pasa ahora la cuenta, y eso
se ha notado por todas partes y ha echado por tierra nuestras
esperanzas de ver al país en un esfuerzo altruista verdadero y no solo
transitorio de sacrificar parte de nuestro bienestar en beneficio de la
salud y la vida de nuestros compatriotas, familiares, amigos y vecinos”,
concluye Rodrigo Cruz.
BIOBÍO CHILE