La propuesta que trabaja el Demre y que fue testeada en 9 mil estudiantes

El
tópico permea incluso espacios que no están necesariamente relacionados
con la educación. Por ejemplo: los comerciales televisivos. En ellos,
se menciona que los procesos de admisión a universidades están abiertos y
en algunas se ofrece como opción entrar solamente presentando el
ránking de notas, que no es necesario postular con el puntaje PSU. Y es
que la Prueba de Selección Universit
aria terminó por tomarse la conversación.

Luego
de dos intentos de rendir la prueba con interrupciones que han dejado a
miles de inscritos sin poder completar la medición y la fijación de una
fecha para una tercera oportunidad, el debate está instalado: ¿Qué debe
pasar con la PSU? ¿Se debe reformar o es necesario reemplazarla? La
discusión, de manera más silenciosa, ha venido desarrollándose hace
años. Con la promulgación de la nueva Ley de Educación Superior en mayo
de 2018, quedó establecido que la entidad encargada del proceso de
admisión será la Subsecretaría de Educación Superior, y no el Consejo de
Rectores (CRUCh), como venía siendo hasta ahora. El proceso que está

en desarrollo será el último a su cargo. Incluso antes de la ley, el
Demre de la Universidad de Chile trabajaba en una propuesta para
modificar el sistema de admisión, la cual presentó al Congreso en julio
pasado y que ha sido testeada en 9 mil estudiantes. Si bien la decisión y
potestad de cambiar la prueba no corresponde al Demre, se trata de una
iniciativa cuyo avance se sigue planificando.

La propuesta del Demre

La
idea surgió en 2017 con un proyecto de investigación financiado por el
Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico que buscaba
desarrollar “instrumentos y propuestas que aporten a un nuevo sistema de
admisión”. Para elaborar la propuesta, se trabajó con actores de la
educación secundaria y superior, junto a la producción y análisis de
evidencia empírica, con jornadas y meas de trabajo, seminarios y
aplicaciones piloto.

Finalmente
se llegó a un modelo que considera cinco pruebas distintas: tres de
competencias (lectora, matemática y científica) y dos de caracterización
(escritura y cuestionario de habilidades transversales). Lo que se
busca medir con indicadores como las habilidades de resolución de
problemas, el uso y análisis del conocimiento científico, la capacidad
de evaluar información y la de construir conocimiento por escrito. Según
el análisis del Demre, son competencias y habilidades centrales en el
currículo escolar de 7° Básico a 2° Medio y son “relevantes para un
desempeño exitoso en la educación superior”. El proceso contó con el
apoyo de consultores extranjeros e instituciones nacionales, como la U.
de O’Higgins, el Instituto Nacional, la Agencia de Calidad de la
Educación y el Ciae de la U. de Chile.

Los resultados preliminares

La
idea fue expuesta ante el Ministerio de Educación en junio pasado y
ante la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados el 1 de julio,
donde se

presentaron los avances —que el propio Demre considera “alentadores”— y
se detallaron los próximos pasos, que incluyen una aplicación a mayor
escala y el establecimiento de una “agenda de cambios”.

La
propuesta fue aplicada dos veces a un total de 8.987 estudiantes de 4°
Medio de todo el país, quienes además rindieron la PSU y que fueron
entrevistados por el organ
ismo
durante laboratorios cognitivos, que tenían como fin obtener el detalle
de la efectividad de las pruebas. El resultado mostró que la medición
propuesta podría ayudar a disminuir brechas socioeconómicas, de género y
al que existe entre la educación técnico-profesional y
científico-humanista. El caso más relevante es el de Matemáticas. En la
PSU, la brecha entre alumnos de colegios particulares pagados y
subvencionados había sido de 157 puntos, mientras que con la nueva
prueba se redujo a 91. Algo similar ocurrió con la de Ciencias, donde la
brecha bajó de 164 puntos a 102. En el caso de la diferencia entre
estudiantes de colegi
os
científico-humanistas y técnico-profesionales, en la PSU de Matemáticas
alcanzaba los 131 puntos y con la medición alternativa se redujo a 98.
En Lenguaje, bajó de
173 a 112 puntos. (Emol).

Dos llamados a boicot han dificultado la rendición de la PSU, cuyo funcionamiento ha sido cuestionado por el movimiento social.

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