Un
ascensor social roto? Cómo promover la movilidad social” es el nombre
del estudio que publicó la OCDE en junio pasado, y que no hizo mayor eco
en Chile hasta que un geógrafo alemán compartió un gráfico en su cuenta
de Twitter el pasado viernes. “Si eres un niño pobre tratando de vivir
el sueño americano, ¿te puedo sugerir que te mudes a Chile o
Dinamarca?”, afirmó.
El gráfico, que situaba en una escala a 16 países
de la OCDE, mostraba las “probabilidades de escalar hasta la cima” y
medía el porcentaje de hijos de padres de bajos ingresos y de hijos de
padres de altos ingresos que lograron situarse en el 25% más rico de la
población.
En
el ranking, como informó Emol, aparece en primer lugar Estados Unidos,
donde el primer grupo no supera el 10% y el segundo casi llega al 50%, y
en el último está Chile, con más del 20% para los primeros y un 40%
para los segundos. Sin embargo, la posición de más abajo resulta la más
ventajosa, porque grafica que la brecha que existe entre ambos grupos es
menor. Es decir, que el hijo de una familia de bajos ingresos tiene
mayores probabilidades de escalar al 25% más acomodado de la población
en Chile que en EE.UU. e incluso por sobre el promedio de la OCDE.
La discusión en Chile
“Hace
un rato leí mal este gráfico de la OCDE, en el cual se visualiza que un
niño pobre tiene más posibilidades de movilidad social en Chile y
Dinamarca que en EE.UU. o Alemania”, afirmó el director de la Escuela de
Publicidad de la U. Diego Portales, Cristián Leporati, a través de su
cuenta de Twitter.
Pero no todo fueron palabras positivas para el
informe. Magdalena Valdés, directora ejecutiva de Fundación Ilumina,
planteó aristas a considerar. “Falta análisis de concentración de
ingresos para hacer una buena comparación y sobre todo falta que el
gráfico compare ‘sons and daughters’ (hijos e hijas), no solo hijos”.
Juan Correa, coordinador de I+D en Fundación Vivienda, aseguró que el
estudio “abarca el cuarto quintil (25%)” y que “sabemos que una buena
parte de la riqueza se reparte y disputa entre el percentil 90 y 99”.
También propuso sus consideraciones el académico de la U. de Santiago,
Felipe Herrera. “En Chile, 50% de las familias ganan alrededor de $USD
500 por mes. Cualquier niño que curse educación superior llega al 20%
más alto en menos de 10 años. Es fácil llegar ahí, porque los salarios
son muy bajos para la mayor parte de las personas”, expresó.
Las políticas públicas
“Interesante
cuadro; me llamó la atención. Sugiere que en Chile existe más movilidad
social de la que creemos. Más interesante aún es como la gratuidad en
educación
superior puede contribuir a consolidarlo”, comentó por su parte el
diputado DC, Matías Walker. Precisamente una parte del estudio está
dedicada a al diseño de políticas públicas que garanticen a los niños
iguales oportunidades. En este aspecto, Chile tiene algunas menciones
destacadas.
“Las
autoridades públicas deberían desarrollar entornos de aprendizaje que
apoyen, a través de esfuerzos concentrados para invertir más en escuelas
con malos resultados y colegios en comunidades marginalizadas”,
sugieren. En este aspecto destacan el caso de Chile y la Subvención
Escolar Preferencial (SEP). También sugieren invertir en salud de manera
temprana para proveer igualdad de condiciones para la vida. En ese
sentido, mencionan el ejemplo de Chile con respecto a las “restricciones
en publicidad de productos alimenticios potencialmente no sanos”.
El
informe además grafica otras aristas de la movilidad social, como la
cantidad de generaciones que hacen falta para que un descendiente de una
familia pobre (10% menor de ingresos) llegue al
nivel de vida medio de su país. El promedio de la OCDE es de cinco,
mientras en Chile tenemos seis. La situación supera la de otros países
latinoamericanos como Brasil, donde la cifra es de nueve, o Colombia,
donde pasa a once. Francia y Alemania también necesitan de seis
generaciones, lo que se traduce en 180 años