Se trata de un caso que ha conmocionado a la comuna de la región del
Maule, especialmente luego que se encontrara el cadáver de Ángel Márquez
Zapata, con signos de estrangulamiento y desnutrición, envuelto en toallas y
nylon.
El hallazgo sólo fue posible luego que la madrastra del pequeño
reconociera que había trasladado el cuerpo a un sitio eriazo cercano al Estadio
ANFA de Molina, distante a unas 10 cuadras de su hogar en la Villa Lo Palacio.
El aviso de su extravío se había dado el lunes 24 de agosto con la
versión de que permanecía al cuidado de su abuelo y que en un momento de
descuido el hombre lo dejó de ver e inició su búsqueda.
No obstante, con el paso de las horas y tras largos interrogatorios al
abuelo, la madrastra del niño finalmente terminó confesando su participación en
el hecho, por lo cual la fiscal jefe de Molina, Mónica Barrientos, ordenó su
detención.
Si bien la mujer no ha confesado detalles de la muerte del menor,
reconoció a los equipos investigadores de la policía que usó las toallas y
bolsas de basura para ocultar el cuerpo.