La tarde de este sábado fue inusual para la familia Cembrano Lasserre. A las tres de la tarde sonó el teléfono de la casa, en Ñuñoa, y al otro lado de la línea anunciaban que Javier, el menor de los seis hermanos, era puntaje nacional en la PSU.
El joven, egresado del colegio San Ignacio El Bosque, alcanzó el máximo de 850 puntos en la Prueba de Matemática, mientras que en Lenguaje logró 842 puntos.
“Estaba sorprendido, se la jugó en matemática, porque le gusta mucho, pero el puntaje que logró en Lenguaje no se lo esperaba”, cuenta a La Nación el abogado Felipe Cembrano, hermano de Javier.
Su hermano chico, añade, no es mateo, pero sí “muy autodisciplinado”. “Se preparó en el preuniversitario del colegio y después estudiaba en la casa durante hartas horas. También se juntaba con algunos amigos a repasar, pero estaba bien avanzado en matemática”, remarca.
Felipe destaca que su hermano tiene “una vida absolutamente normal, es un cabro bien sociable”.
La familia está feliz por el logro del “conchito”. “Lo más probable es que salgamos a cenar la noche de este sábado para celebrar a mi hermano como se merece”.
Fuente: La Nación)