Migración: ¿Qué hay dentro del sobre amarillo y por qué se repite en los vuelos chárter?

La
imagen de un avión Boeing 767 sin logo y la de decenas de ciudadanos de
Haití descendiendo de él fueron capturadas en video y posteriormente
divulgadas por Internet hasta alcanzar una amplia difusión esta semana.
El registro abrió varias teorías conspirativas y algunas preguntas,
siendo quizás la más repetida si Chile se estaba convirtiendo o no en un
país racista.

Pero
entre las inquietudes que surgieron, una ha adquirido especial interés
por tratarse de un detalle demasiado común: la existencia de un sobre de
color amarillo, aparentemente de tamaño oficio o carta, que la mayor
parte de los pasajeros del video portan en sus manos. Las tesis
alrededor de su existencia fueron variadas, apuntando algunos a que
probablemente los vendían en la terminal de Puerto Príncipe, hasta otros
que sospechaban que en él provenía dinero de la ONU, que llegaba a
manos del Gobierno como parte de una especie de convenio secreto de
intercambio de migrantes. Lo cierto es que fuentes policiales
confirmaron a Emol que el sobre contiene “documentos personales de cada
viajero”, entre ellos el pasaporte, la reserva de un hotel y dinero en
efectivo para justificar la solvencia económica de la estadía. Pero,
¿por qué todos los sobres son iguales?

Para
empezar a explicar el fenómeno, el director ejecutivo de la Fundación
Fré, José María del Pino, cuenta que lo que sabe lo ha escuchado de
muchos migrantes que llegan hasta la organización y que le cuentan.
Propone, después, un escenario hipotético: “Supongamos que soy un
haitiano que quiere migrar, estoy en Puerto Príncipe, pero no estoy
bancarizado, por lo tanto, no tengo cómo acreditar mi dinero para
ingresar a otro país. Tampoco sé cómo llegar, pero sí sé que quiero
migrar, porque mis condiciones de vida no son las mejores”, afirma.

“Lo
que ha ocurrido en Haití, y que históricamente ocurrió con destinos
como Canadá, EE.UU., Brasil y ahora con Chile, es que en torno a la
migración han surgido verdaderas agencias de viaje que no están
enfocadas en el turismo, sino que en la migración”, añade. Entonces
explica la forma en que funcionan: se vende no solamente el pasaje, sino
que “entregan el dinero con el que van a acreditar que tienen recursos
para entrar. Lo que viene dentro del sobre amarillo es toda la
documentación del viaje, más el dinero en efectivo que se exige a
cualquier turista que entra al país”, cuenta. El monto no sería
necesario si, por ejemplo, los migrantes contaran con tarjeta de
crédito.

Dinero prestado

La
base del negocio es que el efectivo que la agencia le otorga a los
migrantes tiene que volver a ella, para lo que el director ejecutivo de
la Fundación Fré asegura que existen “patas” en Chile.

“Se
paga como paquete aéreo y muchas veces el compromiso es que llegando a
Chile y teniendo trabajo empiecen a enviar las remesas. Además pagan un
delta por la pasada, que ronda un 10%: si les prestaron US$3 mil, tienen
que devolver US$3.300”, comenta. “Nosotros tenemos información de
migrantes que nos han contado directamente que a cambio de eso sus
familias quedan amenazadas en Puerto Príncipe. Ellos tienen que pagar
las remesas y el dinero que les prestaron para sacar la amenaza que pesa
sobre sus familias”, complementa.

Los vuelos sin logo

Del
Pino cuenta, además, que dichas “agencias de viaje” son las mismas que
contratan los vuelos chárter, o a pedido, para realizar viajes a Chile.
Es decir, los aviones sin logo. “Las agencias de viaje los arriendan o
se alían con una de esas empresas. En esos vuelos chárter hay gente que
estuvo meses esperando”, explica. Asegura también que los pasajeros que
vuelan en aerolíneas como Latin American Wings (LAW) no llegan todos con
el mismo sobre, porque reúnen los documentos por su cuenta. Dice que él
ha visto, por ejemplo, sobres transparentes.

“A
mi juicio, estas agrupaciones sí cometen delito de tráfico de
migrantes”, afirma. El problema, comenta, es que el negocio funciona
desde Puerto Príncipe. “No tenemos, como país, ninguna acción para poder
fiscalizar”, dice.

Ocurre, según su entendimiento, porque la migración
haitiana tiene características humanitarias: “Es muy resiliente, ellos
están dispuestos a pagar, a endeudarse, a todo con tal de llegar a otro
país y mejorar su calidad de vida.

Ahí es donde otros, y no los
migrantes, cometen delitos, aprovechándose de esa desesperación, e
inventan asociaciones ilícitas que lucran con la migración. No son los
migrantes el problema, no es que el Estado esté recibiendo plata de la
ONU en esos sobres”, comenta.

“Nadie
está articulando esto como una gran mano maestra: esto es propio de
organizaciones que se han generado en torno a un país que pasa por una
crisis humanitaria, donde la necesidad de migrar es muy grande”,
concluye.


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