Lo que pudo terminar en una tragedia marítima y ambiental en las gélidas aguas del extremo sur, concluyó en un exitoso operativo de salvamento. La Armada de Chile activó sus protocolos de emergencia el pasado 6 de febrero tras recibir una señal de auxilio del buque mercante "Frío Naruto", el cual sufrió una falla total de motores mientras navegaba en una de las zonas más inhóspitas y complejas del planeta.
La nave, que transportaba a 22 tripulantes, se encontraba a la deriva a unos 90 kilómetros de Puerto Williams, bajo condiciones meteorológicas inestables que amenazaban con empujar la estructura hacia la costa, con el inminente riesgo de encallamiento.
Ante la gravedad de la situación, la Comandancia de la Tercera Zona Naval ordenó un despliegue inmediato para monitorear la deriva y prestar auxilio:
Fuerza Aérea Naval: Se desplegaron tres aeronaves para mantener contacto visual y evaluar las condiciones del mar desde el aire.
Unidades de Superficie: Dos embarcaciones de apoyo de la Armada zarparon desde Puerto Williams para realizar tareas de escolta y estar listas para una eventual evacuación o remolque.
Prioridad: El foco principal fue salvaguardar la vida humana en el mar y prevenir cualquier derrame de combustible que afectara el frágil ecosistema del Cabo de Hornos.
Tras varias horas de tensión, donde el buque permaneció sin potencia mecánica, el equipo técnico a bordo del "Frío Naruto" logró reparar la falla y recuperar la propulsión. Bajo la estricta vigilancia de las unidades chilenas, la nave pudo estabilizar su marcha.
Una vez comprobada la seguridad de la navegación, el buque mercante continuó su ruta planificada hacia el continente africano, dejando atrás la zona de peligro. El incidente resalta la importancia de la presencia permanente de la Armada en la jurisdicción austral, donde la geografía y el clima no dan tregua a la navegación comercial.