Navegar por las gélidas pero majestuosas aguas del Estrecho de Magallanes ya no es una actividad exclusiva para grandes embarcaciones. Ignatur, un emprendimiento local fundado por Yessica Ovando (enfermera) y su pareja Kevin (guía de turismo), ha logrado consolidar una oferta deportiva que combina la adrenalina del Stand Up Paddle (SUP) con la paz de la contemplación subantártica.
Con dos años de historia, la iniciativa nació de un pasatiempo personal que hoy se ha profesionalizado para enseñar a la comunidad que, con el equipo adecuado y los conocimientos técnicos necesarios, el mar es un espacio de recreación seguro y sanador.
Dada la formación profesional de sus fundadores, la seguridad no es un tema secundario. Las salidas, que duran cerca de dos horas, incluyen una instrucción previa exhaustiva.
Capacitación: Los participantes aprenden sobre la influencia del viento magallánico, el comportamiento de las mareas y maniobras fundamentales de autorescate.
Bienestar: Yessica destaca que el SUP no es solo ejercicio físico; la conexión con la naturaleza en el Estrecho genera beneficios psicológicos profundos, ideales para combatir el estrés.
Experiencia: Las salidas más populares son las de amanecer y atardecer, permitiendo a los deportistas observar la ciudad y la fauna marina desde una perspectiva privilegiada.
El impacto de Ignatur ha ido más allá del servicio guiado. Para fomentar la cultura deportiva local, han impulsado el club "SUP Comunidad en el Estrecho", una red que reúne a quienes ya poseen sus propias tablas.
Esta instancia busca generar salidas grupales, compartir conocimientos técnicos y fortalecer el sentido de camaradería entre los amantes del mar en Magallanes, evitando que quienes compran su equipo naveguen solos y sin medidas de seguridad.