Lo que debería ser un espacio de trabajo productivo se ha convertido en una “zona azotada” por bandas delincuenciales que, lejos de buscar un beneficio económico, parecen tener como único fin la destrucción. En el último episodio registrado el pasado fin de semana, antisociales destrozaron una docena de vehículos, provocando millonarias pérdidas y dejando en evidencia la vulnerabilidad de un sector que exige patrullajes urgentes y mayor compromiso administrativo.
Para Luis Chávez, mecánico con tres años de trayectoria en el lugar, la situación ya es insostenible. Los ataques, que se repiten cíclicamente cada tres meses, han escalado en violencia y ensañamiento, afectando directamente el bolsillo de los trabajadores que deben responder ante sus clientes por daños que el sistema de seguridad actual no logra prevenir.
El relato de los afectados describe una dinámica delictual inusual y preocupante. Entre la noche del viernes y la madrugada del sábado, desconocidos saltaron el cierre perimetral del recinto en calle Pedro Aguirre Cerda con un objetivo claro: el vandalismo puro.
Daños Materiales: Se registraron vidrios y lunetas quebradas, además de radios destruidas en aproximadamente 12 vehículos.
Costo Económico: Las pérdidas se estiman en cerca de $2.000.000.
Sin Robos: Lo que más desconcierta a los mecánicos es que los sujetos no sustrajeron especies de valor. “Solo entraron a romper”, lamentó Chávez.
El temor en Tacopa no es solo por los cristales rotos. Los trabajadores recordaron con angustia un antecedente grave: un ataque incendiario que tiempo atrás redujo a cenizas un vehículo al interior de un taller colindante. Esta escalada de violencia mantiene a la comunidad en alerta máxima ante la posibilidad de un siniestro de mayor envergadura.
Pese a que los incidentes han sido denunciados formalmente a Carabineros y existen registros de cámaras de seguridad, los afectados acusan una serie de negligencias:
Nula Respuesta Policial: Sienten que las denuncias no derivan en detenciones ni en una presencia efectiva en el sector.
Administración Ausente: Denuncian que, a pesar de los altos costos de los arriendos, la administración de los terrenos de Tacopa no ha cumplido con la promesa de mejorar las medidas de seguridad ni ha establecido un diálogo directo para solucionar el problema.
Inversión Propia: Ante el abandono, los mecánicos terminan costeando las reparaciones de los vehículos de sus clientes para no perder su fuente de ingresos.