Lo que originalmente se planificó como un nado simultáneo bajo condiciones calmas, terminó convirtiéndose en un extenuante desafío de relevos contra vientos de más de 20 nudos y olas que superaron el metro y medio de altura. Cristian Cresp, Alejandro Campos y Regina Andrade lograron completar, el pasado viernes 13 de febrero, la travesía de cruce en una jornada marcada por la incertidumbre climática y cambios de estrategia de último minuto.
El éxito de la operación no solo radicó en la resistencia física de los nadadores, sino en la capacidad de rediseñar la logística en tiempo récord. Tras la baja de una de las embarcaciones de apoyo y la restricción de la Capitanía de Puerto de Punta Delgada, el equipo transformó la prueba en una modalidad posta, logrando unir Punta Delgada con Bahía Azul bajo un flujo de corriente permanente que extendió el recorrido mucho más allá de lo previsto.
El magallánico Cristian Cresp Bejar (39), oriundo de San Gregorio, fue el encargado de abrir la ruta a las 17:00 horas. Para Cresp, este nado tuvo un profundo componente emocional: de niño cruzaba estas mismas aguas en barcaza para ir a entrenar a la piscina de Cerro Sombrero; treinta años después, lo hizo brazada a brazada.
El Desafío: Lo que debían ser 5 kilómetros se transformaron en 7 kilómetros de esfuerzo efectivo.
Tiempo: Debido a la deriva y el oleaje, el tiempo se extendió de 1h 15m a 1 hora y 40 minutos.
Condiciones: Mar revuelto y corriente en flujo máximo hacia el sector de Bahía Azul.
Al tocar tierra en Bahía Azul, Cresp entregó el relevo a Alejandro Campos y Regina Andrade, quienes iniciaron el retorno hacia el continente bajo condiciones aún más complejas.
Alejandro Campos (34): Con este cruce, el nadador de San Gregorio hizo historia al convertirse en la segunda persona en la historia en completar el nado del Estrecho en ambos sentidos (sumando su hazaña de 2016).
Regina Andrade (31): La nadadora chilota radicada en Magallanes aportó un sentido histórico a la travesía, conectando simbólicamente ambos territorios en el marco del bicentenario de la anexión de Chiloé a Chile.
La Travesía: El dúo enfrentó más de 9 kilómetros de nado continuo (superando los 1.5 km originales por efecto de la corriente), completando el tramo en 2 horas exactas, justo antes de que el tráfico marítimo mayor ingresara desde el Atlántico.
La travesía contó con una supervisión de lujo: Paula Bravo, récord nacional de cruce en aguas gélidas, lideró el equipo médico y logístico. Su presencia fue vital para monitorear la respuesta fisiológica de los nadadores ante la temperatura del agua y el agotamiento por el oleaje sostenido.
Asimismo, la colaboración de la Capitanía de Puerto de Punta Delgada y empresas como Marval, ENAP, Transpetrol y Pesca Chile permitió que la ventana operativa se ejecutara con precisión quirúrgica entre el paso de las grandes naves mercantes.