La ciudad de Nueva York enfrenta una de las emergencias climáticas más severas de los últimos diez años. Ante el embate de una tormenta invernal que amenaza a más de 50 millones de personas en el noreste de Estados Unidos, el alcalde Zohran Mamdani decretó un toque de queda absoluto que entró en vigencia la noche del domingo y se extenderá hasta el mediodía de este lunes. La medida busca despejar las vías para los equipos de emergencia y proteger a la población ante nevadas que podrían alcanzar los 70 centímetros en sectores específicos de la metrópolis.
Con vientos gélidos y una visibilidad casi nula, la autoridad neoyorquina prohibió todo viaje no esencial, cerrando puentes, carreteras y calles al tráfico de automóviles, camiones y vehículos ligeros. La gravedad del fenómeno ha forzado la paralización de la vida civil: escuelas, juzgados y oficinas públicas permanecen cerrados, mientras los equipos de rescate se despliegan para trasladar a personas en situación de calle a refugios seguros. En paralelo, la gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, también declaró el estado de emergencia para acelerar la liberación de fondos y recursos ante el caos que ya ha afectado a más de 14.000 vuelos en todo el país.
La magnitud de la tormenta ha superado los registros de la última década, obligando a una logística de guerra contra el frío:
Acumulación de Nieve: Se pronostican entre 45 y 60 cm en el centro de la ciudad, con picos de hasta 70 cm en zonas periféricas.
Toque de Queda: Vigente hasta las 12:00 hora local de este lunes (14:00 hora de Chile).
Restricciones de Tránsito: Prohibición total para vehículos particulares, scooters y bicicletas eléctricas. Solo se permiten traslados de urgencia extrema.
Transporte Público: El Metro y los buses operan con servicios limitados y retrasos significativos.
Más allá de la nieve, la mayor preocupación para los residentes de zonas bajas y costeras es el aumento de la marea provocado por la presión del temporal:
La crisis no se limita a la "Gran Manzana". El noreste de Estados Unidos se encuentra en alerta máxima, con gobernadores de estados vecinos movilizando a la Guardia Nacional para asistir en las labores de despeje de rutas y rescate. En Nueva York, las bibliotecas y centros de servicios presenciales no abrirán sus puertas este lunes, instando a la ciudadanía a mantenerse bajo resguardo domiciliario hasta que el sistema frontal comience a desplazarse hacia el Atlántico.
"La metrópolis no ha experimentado una tormenta de esta magnitud en la última década", sentenció el alcalde Mamdani, subrayando que la prioridad absoluta es evitar la pérdida de vidas humanas en las vías públicas.