En una determinación de profunda connotación humana y logística que altera los manuales de procedimiento estándar, la Gobernación Marítima de Punta Arenas confirmó oficialmente que las labores de búsqueda y salvamento marítimo (SAR) para dar con el paradero del pescador artesanal Patricio Cayumán no se detendrán. La autoridad naval resolvió prolongar el despliegue por tiempo indefinido, rompiendo el plazo tradicional que fija el cese de operaciones activas al cumplirse el crítico umbral del séptimo día.
La emergencia mantiene en vilo a la región desde mediados de la semana pasada, cuando el tripulante desapareció en las inmediaciones de la Isla Evans, un islote ubicado a unas 180 millas náuticas al oeste-suroeste de Punta Arenas, en el sector de Cabo Tati.
De acuerdo con las bitácoras policiales del siniestro, Cayumán se encontraba a bordo de la lancha a motor “Don Sebita” en plena faena de extracción de erizo. En instantes en que su compañero de tripulación realizaba inmersiones de buceo sumergido, el pescador cayó accidentalmente a las gélidas aguas subantárticas. Al retornar a la superficie, el buzo constató la completa ausencia del patrón a bordo, activando de inmediato el socorro radial con el centro base de la Armada.
Bajo las normativas de seguridad marítima internacional, el cumplimiento de los siete días de rastreo continuo suele marcar de forma irreversible el cierre de la fase activa de búsqueda, debido a las nulas expectativas de supervivencia por hipotermia en aguas con temperaturas extremas.
Sin embargo, la jefatura naval de la zona austral, encabezada por el capitán de Puerto de Punta Arenas, capitán de Fragata Litoral Fernando Diez, determinó no poner fecha de término al operativo debido a dos factores concurrentes:
Geografía Hostil: La Isla Evans está rodeada por una intrincada zona intermareal, compuesta por microcanales apartados, pasos estrechos y roqueríos ciegos de muy difícil acceso, lo que ha obligado a los rescatistas a realizar un barrido minuciosamente lento y quirúrgico de cada cuadrante, requiriendo más tiempo del presupuestado.
Solidaridad de la Flota Civil: El componente humano del gremio pesquero artesanal ha sido histórico. Diversas tripulaciones que operaban en las cercanías tomaron la determinación de suspender por completo sus faenas comerciales para abocarse en exclusiva al rastreo. El conocimiento empírico de estos hombres sobre el comportamiento de las traicioneras corrientes bajas actúa como una guía invaluable para los equipos de las Fuerzas Armadas.
Hasta el cierre de este reporte de prensa en este miércoles 3 de junio de 2026, el teatro de operaciones navales mantiene un robusto e inclemente contingente de alta mar:
Buque Madre: El patrullero oceánico OPV “Marinero Fuentealba” coordina las telecomunicaciones en el área.
Soporte Litoral: La lancha de servicio general LSG “Punta Arenas” realiza el peinado de playas y zonas de baja profundidad.
Exploración Aérea: Unidades aeronavales efectúan vuelos de reconocimiento térmico aprovechando las ventanas climáticas.
Fuerzas Especiales: Una partida especializada de Buzos de Salvataje de la Armada concentra sus esfuerzos en el fondo marino profundo de Cabo Tati.
En paralelo a la dura batalla contra el clima que se libra en los canales, la Capitanía de Puerto mantiene un puente de comunicación transparente y directo con el núcleo familiar del tripulante en Punta Arenas.
Las autoridades navales sostienen reuniones informativas dos veces al día con los hermanos del pescador, Adela y Juan Cayumán, para detallar mediante cartas náuticas las áreas cubiertas por los buques e imágenes satelitales. Aunque los últimos balances de luz natural no han arrojado resultados positivos, la fe de la familia y el compromiso inquebrantable del mundo pesquero y la Armada mantienen los motores encendidos en el corazón de los mares magallánicos.