Las bajas temperaturas de la temporada invernal no solo representan un desafío logístico para las familias, sino que también traen consigo un aumento significativo en la circulación de patógenos que afectan directamente a los animales de compañía. En este contexto, médicos veterinarios han encendido las alertas en el país ante el incremento de casos de la denominada traqueobronquitis infecciosa canina, conocida popularmente en el entorno urbano como “tos de las perreras”.
Se trata de una enfermedad altamente contagiosa que se propaga con extrema rapidez entre la población canina, utilizando como vía principal las microgotas expulsadas a través del aire. Por este motivo, el riesgo de transmisión exponencial aumenta de forma crítica en espacios donde confluyen de manera habitual varios animales, tales como parques, plazas de juego, guarderías de mascotas, caniles públicos o salas de espera de clínicas veterinarias.
Uno de los principales problemas asociados a esta patología respiratoria es la dificultad que enfrentan los dueños para reconocer sus primeros signos clínicos. La enfermedad suele manifestarse con una tos seca, fuerte, ruidosa y persistente, que los tutores confunden fácilmente con un episodio de ahogo, arcada o atragantamiento accidental con algún objeto.
Esta similitud provoca que muchas familias subestimen el cuadro en sus etapas iniciales, asumiendo que el perro "tiene algo atascado en la garganta" y retrasando la consulta médica formal.
A medida que avanza la infección por las vías respiratorias, pueden comenzar a manifestarse otros síntomas secundarios, tales como:
Secreción nasal constante (mucocidad).
Estornudos repetitivos.
Decaimiento físico o apatía.
Cuadros de fiebre leve.
El peligro de la "falsa normalidad": En un alto porcentaje de los casos, los perros afectados continúan mostrándose activos, corren y mantienen su apetito completamente normal. Esta situación genera una falsa sensación de bienestar en los tutores, quienes siguen sacando a pasear a sus mascotas, favoreciendo inconscientemente la propagación del contagio por todo el barrio.
Especialistas advierten que, ante la presencia de cualquier cuadro de tos persistente, es fundamental acudir de inmediato a un centro veterinario para obtener un diagnóstico oportuno y cortar la cadena de transmisión. El tratamiento médico dependerá exclusivamente de la gravedad del paciente, variando desde terapias paliativas para aliviar la irritación de la tráquea hasta el uso de fármacos específicos en casos complejos o donde se confirme un origen bacteriano secundario (Bordetella bronchiseptica).
De forma paralela, el manejo y los cuidados al interior del hogar resultan una pieza clave para evitar recaídas. Los profesionales recomiendan de forma estricta:
Aislamiento absoluto: Suspender de forma tajante los paseos diarios y cualquier interacción física con otros perros de la vecindad.
Reposo total: Evitar juegos extenuantes o ejercicios que fuercen la capacidad pulmonar del animal.
Ambiente controlado: Mantener a la mascota cobijada en un espacio cálido, libre de humedad y sin exposición a corrientes de aire frío.
Los expertos enfatizan que, de no tratarse adecuadamente o si se recurre a la peligrosa automedicación casera, esta enfermedad puede derivar en complicaciones letales como neumonía o bronquitis crónica, escenarios de extremo peligro para cachorros con vacunas incompletas, perros de edad avanzada (seniors) o animales con sistemas inmunológicos debilitados.
En materia de prevención para este invierno de 2026, los profesionales de la salud animal destacan la importancia de mantener al día el calendario de vacunación anual de las mascotas.
Afortunadamente, el mercado médico veterinario cuenta hoy con alternativas innovadoras que buscan facilitar este proceso y erradicar las malas experiencias en la camilla de atención. Entre ellas destacan las vacunas de administración oral, soluciones líquidas que se aplican directamente en la mucosa de la boca del can. Este método permite generar una respuesta inmune local altamente eficaz contra los agentes de la traqueobronquitis sin la necesidad de recurrir a inyecciones, reduciendo a cero el dolor y el estrés físico de los regalones de la casa.