La guerra en el este de Europa escaló a niveles de saturación aérea sin precedentes tras traspasar de forma masiva las fronteras rusas. El Ministerio de Defensa de Rusia y las jefaturas de los gobiernos regionales confirmaron que, durante la noche del martes y la madrugada de este miércoles 3 de junio de 2026, las fuerzas militares de Ucrania desplegaron un enjambre combinado de más de 350 vehículos aéreos no tripulados (drones) destinados a golpear nodos logísticos, refinerías, terminales marítimas y centros de transporte en el corazón del territorio ruso.
De acuerdo con el parte bélico oficial emitido por el mando castrense del Kremlin, "durante la pasada noche las defensas antiaéreas interceptaron y aniquilaron un total de 354 drones ucranianos de ala fija" operando sobre los cielos de quince regiones rusas, la anexionada península de Crimea y el espacio marítimo del mar de Azov.
El flanco más complejo de la ofensiva ucraniana apuntó directamente al norte de Rusia, afectando la estabilidad de la antigua capital zarista. El servicio de prensa del Gobierno de San Petersburgo informó que las incursiones impactaron de forma simultánea en los distritos estratégicos de Kronshadt, Kírov y Krasnoselski:
“Varias infraestructuras críticas fueron atacadas por drones de las fuerzas ucranianas. Varios objetivos resultaron dañados. En estos momentos los equipos de emergencia trabajan en paliar las consecuencias. Varias personas resultaron heridas, pero no se registran víctimas fatales”, detalló el reporte oficial del gobernador de la ciudad, Alexandr Beglov, quien debió constituir un puesto de mando militar de urgencia.
La terminal petrolera del puerto de San Petersburgo y las refinerías de la vecina región de Leningrado volvieron a ser el blanco principal del fuego teledirigido. El gobernador local, Alexandr Drozdenko, confirmó la neutralización de al menos 59 drones de largo alcance en el perímetro industrial.
Debido a la amenaza latente de colisión aérea, el aeropuerto internacional Púlkovo de San Petersburgo se vio obligado a suspender por completo el despegue y aterrizaje de naves comerciales por un lapso superior a dos horas, provocando el retraso crónico de 29 vuelos internacionales y el desvío de otras nueve aeronaves hacia terminales de reserva en el centro de Rusia.
La capital de la Federación Rusa tampoco logró evadir la incursión masiva. El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, notificó a través de canales estatales el derribo de 22 drones de ala fija que se aproximaban en ruta directa de colisión hacia el casco urbano de la metrópolis.
Según reportes en terreno de agencias de prensa internacionales como EFE, al sur de Moscú se lograron escuchar potentes y consecutivas explosiones durante la medianoche del martes y las primeras horas de este miércoles, asociadas al impacto de los misiles de interceptación de los sistemas de defensa aérea rusos S-400.
A raíz del peligro de fragmentos y metralla, los populosos aeropuertos moscovitas de Vnúkovo y Domodédovo, emplazados precisamente en el flanco sur de la capital, interrumpieron sus operaciones en dos ocasiones consecutivas a lo largo de la noche, forzando la reprogramación de su parrilla de vuelos nacionales.
Esta respuesta simétrica y coordinada por parte del alto mando de Kiev se ejecutó apenas 24 horas después de que Rusia perpetrara una de las ofensivas aéreas más destructivas y masivas desde que se inició la invasión a gran escala.
Durante la madrugada del martes, las fuerzas aeroespaciales rusas habían atacado con extrema dureza el complejo industrial-militar ucraniano y las redes de distribución eléctrica de la capital, Kiev, y otras seis regiones de Ucrania. El parte matutino de la Fuerza Aérea ucraniana confirmó que el Kremlin empleó un arsenal de saturación compuesto por:
73 misiles de diversos tipos, de los cuales 33 correspondieron a vectores de tipo balístico de alta velocidad (difíciles de interceptar para los sistemas Patriot).
656 drones kamikaze de larga distancia (del tipo Shahed y geranios), dejando un saldo preliminar de al menos 18 civiles muertos y decenas de localidades a oscuras, lo que gatilló la inmediata retaliación ucraniana en las horas posteriores.