El rock en español y la cultura popular latinoamericana pierden a su figura más enigmática, masiva y reverenciada. Carlos Alberto “Indio” Solari falleció este viernes 5 de junio de 2026 a los 77 años de edad en la tranquilidad de su residencia ubicada en Parque Leloir, una zona arbolada en la localidad de Ituzaingó, al oeste de la provincia de Buenos Aires. El deceso conmocionó de inmediato a Argentina, abriendo reportes especiales en los principales portales de ese país y reacciones de sus antiguos compañeros de ruta.
El músico y compositor se encontraba completamente alejado de las presentaciones en vivo debido al avance del mal de Parkinson, una enfermedad neurodegenerativa que le fue diagnosticada de forma interna hace una década y que él mismo hizo pública ante sus fanáticos en marzo de 2016 con la recordada frase "el Parkinson me anda pisando los talones". Aunque la fiscalía local inició los peritajes habituales bajo la carátula de "averiguación de causales de muerte", los informes médicos preliminares confirmaron de forma tajante que el deceso se debió al deterioro natural provocado por su patología de base.
La leyenda del "Indio" comenzó a forjarse a mediados de la década de 1970 en la ciudad de La Plata. En 1976, precisamente el año en que se instauró la dictadura militar en Argentina, Solari fundó junto al guitarrista Skay Beilinson la mítica banda Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
En medio de una de las épocas más oscuras del país trasandino, marcada por los crímenes de Estado, la censura y el miedo, la banda se transformó de manera orgánica en un refugio cultural para la juventud. Si bien sus canciones nunca formaron parte de la "música de protesta" tradicional, sus composiciones destacaron por:
Léxico surrealista: Letras cargadas de metáforas complejas, poesía críptica y giros lingüísticos que para muchos resultaban incomprensibles, pero que conectaban con el inconsciente colectivo del under argentino.
Autogestión absoluta: Una estricta filosofía de independencia comercial. Los Redondos nunca firmaron con grandes sellos discográficos, eran sus propios productores y rechazaban los circuitos tradicionales de la prensa.
Con el paso de los años, el fenómeno de Los Redondos mutó desde pequeños teatros cerrados a estadios de fútbol, aunque sus recitales rara vez superaban las 40.000 personas por razones de seguridad. En 2001, debido a severas disputas internas por los derechos de las grabaciones, la banda se disolvió de forma permanente.
Lejos de apagarse, el mito del vocalista creció exponencialmente cuando inició su etapa en solitario en 2004 junto a su banda de soporte, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Fue en este período donde nacieron formalmente las denominadas “misas ricoteras”, peregrinaciones masivas de tintes casi religiosos en las que cientos de miles de fanáticos de todas las provincias argentinas —así como delegaciones de Chile, Uruguay y Paraguay— viajaban por tierra hacia recintos rurales del interior del país para ver a su ídolo. Estos recitales emulaban la masividad de las grandes concentraciones políticas de mediados del siglo XX.
El último de estos capítulos presenciales tuvo lugar el 11 de marzo de 2017 en el predio rural La Colmena, en Olavarría. Aquella noche quedó registrada como la mayor concentración de personas en la historia del rock latinoamericano, reuniendo a una masa humana estimada en 400.000 asistentes. Sin embargo, la sobreventa de entradas y el colapso de los accesos derivaron en graves desórdenes, avalanchas y una tragedia que costó la vida de dos personas y dejó decenas de heridos, obligando al "Indio" a retirarse definitivamente de los escenarios masivos.
Durante sus últimos nueve años de vida, Solari radicalizó su histórico bajo perfil. Prácticamente no concedió entrevistas a la prensa convencional, resguardándose tras los muros de su propiedad en las afueras de Buenos Aires. Desde ese búnker creativo continuó componiendo música, editando libros y realizando esporádicas apariciones virtuales mediante pantallas interactivas en los shows de su banda.
Apenas un mes antes de su muerte, en mayo de 2026, la Universidad de Buenos Aires (UBA) le había otorgado un último reconocimiento oficial a su trayectoria. Hoy, el rock del cono sur despide a la voz que inmortalizó el pogo más grande del mundo.