La comunidad de Punta Arenas se vistió de luto este jueves tras confirmarse el sensible fallecimiento de Abelardo Pérez, destacado empresario gastronómico, fundador y alma de Lomito's, uno de los restaurantes más emblemáticos y tradicionales de la capital regional. Su deceso ha calado hondo en la vida social y comercial magallánica, donde se le recordará siempre por su inquebrantable compromiso, su calidad humana y su cercanía con cada uno de los clientes que cruzaban su puerta.
Ubicado en el corazón de la ciudad, específicamente en la calle José Menéndez, Lomito's trascendió rápidamente la categoría de un simple local de comida rápida para transformarse en un verdadero punto de encuentro intergeneracional. Bajo el liderazgo de Pérez, el negocio familiar se caracterizó por una mística de atención única, donde la calidez del servicio y la consistencia de sus preparaciones levantaron un sello indiscutible de identidad magallánica.
La noticia de su partida provocó una inmediata ola de muestras de pesar en la región. Gremios de la gastronomía, el turismo, antiguos clientes y vecinos de toda la vida utilizaron diversas plataformas para expresar sus condolencias a la familia y destacar el enorme valor de su labor. Su figura se alza como la de un referente del esfuerzo local, un hombre que creía en el potencial de su tierra y que hizo del buen servicio una forma de entregar afecto.
"Don Abelardo no solo servía comida; servía hospitalidad. Sabía los nombres de sus clientes habituales, saludaba con una sonrisa sincera y se aseguraba personalmente de que cada persona se sintiera como en casa en su local".
— Relato de un cliente de toda la vida.
Como muestra de respeto y para permitir que su círculo íntimo enfrente este doloroso momento en privacidad, el restaurante informó que permanecerá cerrado por duelo. Al cierre de esta edición, la familia no ha entregado mayores detalles respecto al velatorio, los funerales o la fecha estimada en la cual el tradicional espacio gastronómico reabrirá sus puertas al público magallánico.
La partida de Abelardo Pérez marca el fin de una era en la gastronomía puntarenense, pero deja un legado imborrable en las mesas de su querido restaurante y en las miles de conversaciones y risas que ayudó a cobijar durante décadas en el extremo sur.