La crisis sanitaria en el continente africano se agudiza de forma alarmante. La organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) emitió un urgente llamado internacional tras advertir que el brote de ébola que golpea a la República Democrática del Congo (RDC) se está propagando a una velocidad "sin precedentes" y colonizando nuevas áreas geográficas que antes estaban libres de contagios.
La velocidad del avance del patógeno mantiene en vilo a los equipos médicos desplegados en el terreno. De acuerdo con los balances técnicos de la ONG, en menos de cinco semanas la cifra de casos confirmados por laboratorio se triplicó, mientras que el volumen de muertes asociadas al virus se quintuplicó, evidenciando un desfase crítico en las tareas de contención y mitigación.
La coordinadora de emergencias de MSF, Trish Newport, fue enfática en señalar la gravedad del escenario y la urgente necesidad de unificar criterios de asistencia humanitaria global:
"Cada retraso cuesta vidas. Seguimos persiguiendo el brote en lugar de adelantarnos a él. Cada vez hay más personas infectadas, más familias pierden a sus seres queridos y la epidemia resulta cada vez más difícil de contener. Necesitamos una acción internacional más firme y coordinada para actuar con mayor rapidez".
En apenas dos meses de desarrollo, este brote —que corresponde al decimoséptimo registrado en la historia de la RDC— ya se posicionó oficialmente como el tercero más grande y el de más rápida propagación desde que se tiene registro del virus.
Las cifras entregadas por el Gobierno congoleño dan cuenta de 2.011 casos confirmados y 754 fallecidos, números que ya superan con creces la mitad de todo lo registrado durante la devastadora epidemia de ébola ocurrida entre 2018 y 2020 en el mismo país, la cual se extendió por casi dos años.
Las complejidades del brote no solo son de carácter biológico, sino también geopolítico y territorial. La epidemia se declaró formalmente el pasado 15 de mayo tras reportarse muertes sospechosas en Ituri, una provincia del noreste de la RDC caracterizada por su riqueza minera, pero sumida en la inestabilidad debido al férreo control que ejercen diversos grupos guerrilleros armados. El conflicto dificulta el ingreso de ayuda médica, el rastreo de contactos estrechos y la vacunación de bloqueo.
Asimismo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) encendió las alarmas tras advertir que la variante activa en este brote es la Bundibugyo, una cepa altamente letal. La agencia de las Naciones Unidas indicó que debido a las barreras geográficas y de acceso militar en las zonas rojas, el número real de contagios podría ser entre dos y cuatro veces superior a las estadísticas oficiales que entrega diariamente el Gobierno.
El virus del Ébola es un agente patógeno de alta peligrosidad que requiere protocolos de bioseguridad nivel 4.
Vía de contagio: Se transmite únicamente por el contacto directo con la sangre, secreciones o fluidos corporales (sudor, saliva, semen, orina) de personas o animales infectados (vivos o fallecidos).
Sintomatología clínica: Provoca fiebre hemorrágica grave, dolores musculares agudos, vómitos, diarrea explosiva, disfunción renal y hepática, además de severas hemorragias tanto internas como externas.
El brote ya traspasó fronteras terrestres, registrándose los primeros casos importados en la vecina Uganda, lo que obliga a los países de la región a decretar controles fronterizos estrictos para evitar que la emergencia sanitaria de Ituri derive en una epidemia de escala continental.