¡Aburridos de la delincuencia, el narcotráfico y la inseguridad!

La
gran mayoría de los chilenos estamos molestos con los gobiernos por su
inoperancia ante el vandalismo, la delincuencia, el narcotráfico y el
terrorismo, que desde hace un par de décadas se apoderaron de éste país.

Es una pena vivir así. Sin una seguridad en las calles, si poder vivir tranquilo, porque los gobiernos, quienes nos debieran garantizar la seguridad, no lo sepan hacer.

Y ninguno. Y todos con la terna promesa de campaña de terminar con u flagelo que azota al país.

Por
eso los camioneros se aburrieron, se hastiaron. No aguantaron más,
porque son ellos quienes -especialmente en las rutas de la Región de
Valparaíso y los diversos caminos de La Araucanía se ven altamente
expuestos, a robos, saqueos, incendios y ataques que ponen seriamente en
riesgo sus vidas.

Y
nuestros camioneros magallánicos, los que deben recorrer las distancias
más extensas del país, también son gravemente afectados. No tienen otra
conexión con el resto de Chile que transitar por estas peligrosas
rutas.

Los
transportistas tuvieron bloqueadas las rutas por que exigían que se
restableciera el estado de derecho, que no se quemen más camiones y que
de una vez por todas las policías hagan el trabajo como corresponde y
que encuentren a los terroristas, a los narcotraficantes y a los
delincuentes.

¿Qué
pedían los camioneros? Entre otras cosas que los conductores afectados
por actos terroristas reciban una compensación que cubra la diferencia
entre la cobertura del seguro de cesantía y el sueldo base estipulado en
su contrato de trabajo en el momento del siniestro y el otorgamiento
del subsidio del Estado.

En
un momento de tensión, el Gobierno de Sebastián Piñera salió a hablarle
con dureza a los camioneros, con la misma dureza con la que no le habla
a narcotraficantes y delincuentes, incluidos violadores o asesinos que
piden rebaja o indultos a sus penas.

Señores, lo único que se pide es ¡seguridad! Y esa no la tenemos.

A
veces se olvida que en dos décadas se han quemado 537 camiones,
especialmente en rutas de La Araucanía y ningún Mandatario de este país
ha sido capaz de ir personalmente a la zona a solucionar el conflicto.
Michelle Bachelet en sus ocho años nunca lo hizo. ¿Y Sebastián Piñera?
Para qué hablar de Piñera que dejó de gobernar hace rato.

Nunca
los mandatos han empoderados a las policías y menos han sabido
desenmascarar a los delincuentes. Es más fácil mirar para el otro lado y
hacer oídos sordos.

Además, hay muchos políticos que han avalado estas conductas terroristas.

Para
negociar con asesinos como Celestino Córdova, quien paga con cárcel por
el homicidio del matrimonio Luchsinguer-Mackay, el Gobierno tiene
condescendencia. Así no puede ser.

Ya nos estamos acostumbrando que al delincuente se le proteja.

¿Cuántos procesados hay por el vandalismo en Punta Arenas tras el estallido social?

Muy pocos, son contados con los dedos de una mano.

Es lamentable.

Pero
existen entidades que pierden el tiempo en este país con abundar la
burocracia para que la gente de a pie, la que gente que quiere sacar
adelante a este país no pueda progresar.

No señores.

Estamos aburridos.

¿O usted cree que los magallánicos que se han visto afectados por la delincuencia en el último año están muy felices?

Mientras
el Gobierno se preocupa de entregar permisos y facilidades para
festejar las Fiestas Patrias en medio de una pandemia, importándole un
bledo lo que pasa en Punta Arenas o Concepción, afectados por una nueva
ola de Coronavirus que nos está atacando con mayor fuerza, nuestras
autoridades están preocupadas de lo menos importante.

Y los antisociales siguen haciendo de las suyas en todo el país.

Porque hay impunidad, avalada por el nefasto trabajo del Ministerio Público, con fiscales que simplemente no hacen la pega.

Y el Gobierno ¿qué dice?

Nada pues.

Los camioneros que se tomaron las rutas lo hicieron porque están aburridos, al igual que usted, yo y muchos de los chilenos.

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