Hace
pocos días nos sorprendíamos con la noticia de que un propio padre
había abusado sexualmente de su hija. ¿Hasta dónde se está llegando en
Magallanes? Una pena lo que está pasando frente a nuestros ojos y ¿se
está haciendo algo al respecto para frenar esto? Las noticias policiales
siempre conllevan un sentimiento de repudio, pero lamentablemente deben
ser informadas. Cuando afectan a niños y menores de edad, producen
angustia, pena y mucho dolor en la comunidad. En Magallanes estamos
frente a una realidad que no podemos esconder. Los constantes ataques
sexuales a menores ponen a la zona más austral del país entre las con
mayor cantidad en este tipo de ilícitos. Son hechos repudiables,
condenables por todo el mundo, pero más aún en el último tiempo nos
hemos visto enfrentados a que estos hechos han sido protagonizados por
familiares o cercanos a las pequeñas víctimas. Pero ante todo esto, la
gente tiene una sensación de incredulidad, al constatar la cantidad de
casos que llegan hasta los tribunales, originados en abusos sexuales o
violaciones, cometidos contra menores de 14 años. No todos los casos
están siendo denunciados, hay hogares donde incluso se esconde este
delito pese a que los niños lo relatan. ¿Qué está pasando? Durante el
último tiempo hemos visto incremento en los hechos, pero lo condenable
pasa porque en muchos casos no se aplica un escarmiento judicial
estricto y los culpables siguen cometiendo estos condenables actos. Esto
estremece, porque cada uno de nosotros se pone en el caso de los padres
de los menores y la sensación es de rechazo. Las autoridades señalan
que esto va de la mano con el aumento del consumo de alcohol, otra
enfermedad regional, pero no hay nada que lo justifique. Los atropellos a
los menores son despreciables y más aún cuando incluso se comenten
puertas adentro.