«La
guerra es una masacre entre gentes que no se conocen para provecho de
gentes que sí se conocen, pero no se masacran». Paul Valery, escritor,
poeta, ensayista y filósofo francés.
Debe hacer un alto, mi capitán.
Sí que estoy cansado, no puedo más.
Alerta, cúbrase, al terraplén.
Alerta estoy, más cúbrete tú también.
Di, soldado, de dónde eres tú.
Del país vecino que hay más al sur.
Y por el río pasa la frontera
la orilla blanca, la orilla negra
y sobre el puente veo una bandera
mas no es la misma que está en mi corazón.
De los míos, creo, no debes ser.
Por mi uniforme lo puede ver.
No sé, mis ojos ya están sin luz
me han herido y tal vez fuiste tú.
Triste es el destino, mi capitán
mientras haya guerras no cambiará.
En la colina silba la metralla
la hierba verde está quemada
y por el río continúa la batalla
nosotros dos ya llegamos al final.
Tengo que marcharme, mi capitán.
Voy contigo, no me querrás dejar.
No te abandonaré, lo sabes ya
que vamos juntos para la eternidad.
Todo ha pasado, hay paz en la frontera
en la orilla blanca, en la orilla negra,
pero alguien llora y se desespera
gritando un nombre que no responderá.
Tomado de AlbumCancionYLetra.com
Debe hacer un alto, mi capitán.
Sí, que estoy cansado, no puedo más.
Letra
de la canción que interpretara Iva Zanicchi, una primera vez, en los
años setenta, con el título “La riva bianca, la riva nera”. En estos
aciagos días de incertidumbre mundial y de mayores tribulaciones para
los ucranianos,
se nos ha venido a la memoria esta canción en la versión española, “La
orilla blanca, la orilla negra”. Leerla una vez, dos, tres veces, quizás
escucharla una vez, dos, tres veces, tararearla quizás, nos transporta
mínimamente a Kiev, Lugansk, Donetsk, Járkov, Odesa, Jerson, Nikoláyev,
Kramatorsk, Chernígov, Jmelnitsky, Ivano-Frankivsk, Mariúpol, Leópolis o
Zaporiyia; sin embargo, de ningún modo a vivir, sentir como un
ucraniano o una familia ucraniana.
¡Alto al fuego!
No
a la guerra, no a la invasión, no al ataque no justificado, como quiera
llamársele. Es urgente un llamado al cese al fuego, un cese a la
confrontación armada.
¡Alto al fuego!
Sea
dicho en español, inglés, alemán, francés, ucraniano, ruso o chino, es
una petición, un ruego, una solicitud, una demanda ¡urgente!, imperiosa,
de toda humanidad, de la mayor humanidad.