La jornada electoral de ayer es la con mayor participación
ciudadana en una elección presidencial en 12 años en la Región de
Magallanes y Antártica Chilena. En 2009, hubo 69.188 personas que
concurrieron a votar y ayer esa cifra llegó a 70.029. La explicación es
porque el ciudadano quiere influir en quien sea el próximo Presidente de
Chile tras continuas decisiones y una rotación de gobiernos entre solo
dos personas: Michelle Bachelet y Sebastián Piñera. Ambos mandatos que
gobernaron en los últimos 16 años no supieron descifrar cuáles eran las
principales necesidades de la gente y lo de ayer viene a instalar el
derecho de cada uno de los magallánicos a poder elegir de forma
democrática a sus gobernantes. La
jornada de ayer quedará marcada como un real cumplimiento del deber
cívico, concurriendo masivamente a las urnas, con respeto y
tranquilidad, resultando triunfadora nuevamente la democracia, que pasa a
dejar en el olvido jornadas de desórdenes y vandalismo que polarizaron
nuestro país tras el estallido social. Los resultados de ayer vienen a
dejar en evidencia que la mayoría de los chilenos no quieren cambios
radicales y que valoran la seguridad y el orden que ha hecho crecer a
nuestro país y que por momentos muchos habían olvidado. A un mes de la
segunda vuelta electoral lo más probable es que se consolide la idea de
que el país necesita un desarrollo social y económico, con oportunidades
para todos, por la seguridad y la paz, por el progreso y por la
democracia. Los mayores deseos de los chilenos son que el próximo
presidente de nuestro país pueda velar por el Estado de Derecho, por
mantener la certeza jurídica para que el país vuelva a crecer y nuestro
sector productivo pueda respirar tras los dos últimos años marcados por
el estallido
social y la grave pandemia de Coronavirus que aún nos mantiene muy
afligidos. Magallanes demostró ayer que puede convivir en paz y que
todos nos podemos respetar, porque independiente de las diferencias de
ideas que podamos tener el bien común que todos queremos es que nuestra
región vuelva a crecer a un ritmo acelerado como lo venía haciendo y con
un orden que nos permita volver a creer que vivimos en la región más segura uy próspera del país.