Muchos usuarios han denunciado en los últimos meses la circulación de correos electrónicos falsos que intentan suplantar la identidad del Servicio de Impuestos internos (SII), aludiendo a problemas en la emisión de las boletas electrónicas o a la necesidad de modificar los datos de facturación.
Durante las últimas semanas distintas empresas han alertado sobre los principales errores que cometemos los chilenos ante este tipo de estafas masivas, y estos ataques cibernéticos suelen incrementar en los debido a la Operación Renta 2024.
Uno de los errores más frecuentes incluye el no verificar la autenticidad del remitente. Muchas asumen automáticamente que un correo electrónico, especialmente si parece provenir de una fuente legítima como el SII, es genuino. Otros errores incluyen hacer clic en enlaces o descargando archivos adjuntos sin la debida precaución, como pasar antes el cursor sobre ellos para verificar la URL de destino. Las personas también suelen pasar por alto las señales de alerta, como errores ortográficos o gramaticales y la solicitud de información personal o financiera a través de medios no seguros”.
Respecto a los peligros que están asociados a este tipo de delitos, los usuarios se exponen a una serie de peligros, incluyendo el robo de identidad, acceso no autorizado a las cuentas bancarias, o la instalación de un malware en el dispositivo de la víctima. Esto último puede resultar en un control remoto del dispositivo y el robo de información personal y corporativa; y no me refiero solo a computadores, sino también en teléfonos móviles, que son cada vez más el objetivo de estos ataques debido a su uso masivo.
Los estafadores también emplean técnicas como el phishing a través de mensajes de Whatsapp, donde envían enlaces maliciosos que, al ser clickeados, pueden instalar software dañino. Esta modalidad de estafa se ha vuelto particularmente atractiva para los ciberdelincuentes, dada la popularidad y la confianza que los usuarios depositan en esta plataforma. Este método permite a los estafadores personalizar sus ataques, haciendo sus engaños más convincentes y aumentando las probabilidades de éxito.
Esta problemática ya está en nuestro país y por eso el Estado debe fortalecer la legislación y las sanciones contra el cibercrimen para disuadir a los delincuentes. Segundo, fomentar una cultura de ciberseguridad a través de la educación y concientización ciudadana. Además, es fundamental promover la colaboración entre el sector público, privado y la sociedad civil para compartir conocimientos y estrategias de prevención. Se debe invertir más en infraestructuras tecnológicas y en el desarrollo de capacidades técnicas nacionales para detectar, prevenir y responder de manera eficaz a los incidentes de ciberseguridad.