Todos los días vemos cómo ha ido en incremento la inseguridad en Chile. La delincuencia ya llegó a todo el país. En Magallanes somos víctimas de robos de vehículos que incluso en los últimos días los mismos auditores de Pingüino Radio han ayudado a recuperar.
Durante los primeros meses de este año y tras una seguidilla de asesinatos a carabineros, se señaló públicamente por parte del Gobierno del Presidente Gabriel Boric que aumentó el gasto en seguridad ciudadana, pero este aumento no se ha visto reflejado en logros significativos. Necesitamos a la brevedad desterrar la delincuencia, especialmente de nuestra tierra magallánica, donde antaño era muy raro encontrarse con hechos que llenaran página rojas de los medios escritos.
Y pese a que la delincuencia desde hace más de una década es una enorme preocupación de los chilenos de acuerdo con distintas encuestas- no ha estado entre las prioridades del Gobierno, que ha privilegiado otros temas, como las reformas tributarias, de educación o la redacción de una nueva Constitución. Lo que más preocupa es que según cifras de la Fundación Paz Ciudadana, el gasto en seguridad ciudadana ha crecido de manera significativa -un 82% per cápita en una década- este aumento presupuestario no se ha traducido en grandes logros en la lucha contra la delincuencia.
Otras cifras de Enusc indican que solo tres de cada diez víctimas de un delito violento fueron contactadas por las autoridades encargadas de investigar, luego de denunciar el hecho. Y eso también provoca inquietud. Ello lleva a mejorar a los organismos persecutores, porque hay que sacar de las calles a delincuentes y volver a vivir de manera tranquila. El hecho que solo una alta proporción de los delitos graves queden impunes significa un incentivo a criminales quienes notan que el costo de delinquir no es especialmente alto.