La
respuesta es positiva. Como mencionamos columnas anteriores, la
rentabilidad en los multifondos son muy importantes, de hecho
encontrarse en el fondo A o en el fondo E lleva a diferencias notorias
en materias de rentabilidad. En términos concretos, el fondo A tiene una
rentabilidad real anual de un 5,6%, mientras que el fondo E tan sólo
una rentabilidad de un 3,1%.
Un
buen ejemplo es lo que ocurrió en julio del año 2016 cuando el
movimiento “No+AFP” hizo un llamado masivo a cambiarse a fondos
conservadores como el D o el E. La idea, era quebrar el sistema desde
adentro, provocando una caída de las utilidades de estas instituciones.
Pero como bien hemos comentado, la principal fuente de ingresos y
utilidades de las AFP, no provienen de este tipo de inversiones, sino
más bien del cobro de comisiones que éstas organizaciones realizan a sus
cotizantes. El resultado fue nefasto para los que escucharon los
consejos del movimiento “No+AFP”.
Tomemos
como supuesto a dos personas que hayan tenido acumulado en sus cuentas
de capitalización individual 20 millones de pesos a julio del año 2016 y
que dejaron de cotizar en ese periodo, es decir, las únicas
actualizaciones de sus fondos provienen de la rentabilidad de los
multifondos.
La
persona que no escucho el consejo de “No+AFP” y se mantuvo en el fondo A
ganó más de 3 millones de pesos que la persona que se cambia al fondo
E. Esto puede sonar algo discreto, pero si tomamos los datos del INE que
indica que el 50% de los trabajadores gana menos de $500.000.- pesos,
el daño a sus ahorros previsionales equivalen a más de 50 meses de
cotizaciones, en otras palabras, a una laguna previsional de más de 4
años.
Si
bien hemos comparados casos extremos, esto evidencia el impacto que
posee el cambiarse de un fondo a otro y aquello se debe a las
diferencias existentes entre las distintas AFP en temas de rentabilidad.
De hecho, la rentabilidad en la actualidad es una de las únicas formas
de competencia
que posee una AFP vs otra AFP, de modo, que estas organizaciones han
procurado mejorar sus equipos de inversión para así encontrar mejores
alternativas al momento de invertir el ahorro de sus cotizantes.
Ahora
bien, debemos ser honestos. El cambiarse de un fondo a otro no es un
tema habitual por parte de los trabajadores. Eso se debe en gran medida a
la escasa educación financiera que poseen las familias en este tipo de
temas. De modo, que esto genera una debilidad tremenda en el sistema de
AFP, en particular, porque las familias quedan vulnerables antes
consejos de personas o instituciones que en ocasiones pueden parecer serias, pero que sin embargo, pueden provocar daños enormes en el ahorro de los mismos cotizantes.
Es
con ello, que se requiere que el sistema actual mejore las asesorías a
las personas que son sus afiliados, de modo, que éstas puedan tomar
mejores decisiones considerando la información que poseen y su aversión
al riesgo.