A
pesar de que las cifras de nuestro país nos ubican a la vanguardia en
el resguardo del patrimonio natural, menos del 1% de las aguas costeras
de la Patagonia se encuentran protegidas. Por esta razón es importante
que esta nueva administración desarrolle estrategias nacionales que
impulsen acciones concretas en esta dirección. Asegurar la protección,
conservación y restauración de los océanos, y la regulación de
actividades de alto impacto ambiental sobre los ecosistemas marinos,
debe ser prioritario.
Resulta
inaceptable que en el actual contexto de crisis climática y de
extinción de especies que estamos viviendo, se sigan evaluando y
permitiendo concesiones acuícolas en áreas protegidas. Además de ser
ilegales, estos territorios se encuentran amparados bajo la Convención
de Washington, tratado para la Protección de la Flora, Fauna y las
Bellezas Escénicas Naturales de América al que Chile suscribió en 1967.
Hace
pocos días, más de 100 organizaciones emitimos una declaración pública
en respuesta a la tramitación de la iniciativa “concesiones acuícolas
sustentables”, en ella aseguramos que “esto pone en riesgo los objetos
de conservación de las áreas protegidas, haciendo caso omiso a la
evidente incompatibilidad de ambas actividades”. Esperamos que el Senado
rechace este proyecto porque debilita la protección de las Áreas
Protegidas, y que el ejecutivo revise el patrocinio actual y retire
dicho Proyecto de Ley en pos de la conservación.
El
nuevo informe del IPCC es tajante: “proteger y fortalecer la naturaleza
es esencial para asegurar un futuro digno”. Una vez más, los
científicos enfatizan el rol clave de las especies terrestres y marinas
para el equilibrio del planeta. El océano hace posible la existencia de
la vida: produce al menos el 50% del oxígeno del planeta, es el hogar de
la mayor parte de biodiversidad de la Tierra, y absorbe cerca del 30%
del dióxido de carbono que los humanos emitimos, pero ese porcentaje irá
disminuyendo si no actuamos ahora y seguimos permitiendo el desarrollo
de actividades como la salmonicultura en estas reservas de vida.