Conservando recursos genéticos vegetales para el futuro

Chile
es un importante centro de biodiversidad endémica para el mundo. Según
datos del Ministerio de Medio Ambiente y de la FAO, de las más de 30.000
especies vegetales y animales chilenas identificadas a la fecha, casi
el 25% de las variedades descritas son endémicas, es decir, no se
encuentran en ningún otro lugar del mundo.

Sin
embargo, muchas de estas especies endémicas ven amenazada su
sobrevivencia, ya sea por factores antrópicos (producidos o modificados
por la actividad humana) o porque de manera natural tienen poblaciones
reducidas. Es así, como la conservación efectiva de los recursos
genéticos cobra especial relevancia como mecanismo de protección frente a
las diversas presiones a las que se ven enfrentados los ecosistemas en
su estado natural y su consecuente erosión genética.

En
este sentido, la Región de Magallanes es pionera a nivel país, e
incluso a nivel mundial, en materia de conservación de material genético
vegetal, ya que posee un sistema de conservación in situ, que
corresponde a las áreas protegidas por el Sistema Nacional de Áreas
Silvestres Protegidas del Estado –SNASPE-, y ex situ, a través del banco
de germoplasma del Servicio Agrícola y Ganadero, SAG.

El
banco de germoplasma del SAG Magallanes, el más austral del país y del
mundo, se encuentra operativo desde el año 2010, gracias a fondos
aportados por el Gobierno Regional (equipos) y por el propio SAG
(infraestructura, operaciones y personal), con el propósito de mantener y
acrecentar la producción en el medio silvoagropecuario y mantener los
múltiples servicios ambientales derivados de la biodiversidad.

A
nivel país, esta iniciativa se ha transformado en un actor relevante en
la conservación de recursos genéticos vegetales, entre los que destacan
262 especies nativas de la región de Magallanes y otras 257 variedades
comerciales cultivables, lo que representa más de 16.800 accesiones o
sobres con semillas, las cuales incluyen especies amenazadas tanto de
Isla de Pascua como del Archipiélago de Juan Fernández.

Al
respecto, de acuerdo a los datos entregados a Odepa y FAO para la
elaboración del “Tercer informe sobre el estado de los recursos
fitogenéticos para la alimentación y la agricultura en el mundo”, en el
período comprometido en el informe, 48.240 accesiones (sobres con
semillas) de germoplasma fitogenético se encuentran conservadas en las
dos únicas colecciones públicas del país, y de éstas, el 67% corresponde
a la colección de INIA y el otro 33% al SAG. Esto se condice
ampliamente con los lineamientos ministeriales plasmados en la
Estrategia Nacional de Soberanía para la Seguridad Alimentaria,
tendientes a resguardar e impulsar la seguridad alimentaria través de la
protección de los recursos productivos, naturales y biodiversidad al
considerarlos patrimonios del sistema alimentario.

De
allí, que dar a conocer la valiosa labor del banco de germoplasma de
SAG Magallanes cobra especial relevancia, ya que por una parte conserva
un abanico de especies de gran potencial productivo agronómico y/o
alimentario al albergar colecciones de recursos genéticos de especies
como hortalizas, frutales, forrajeras y, por otro lado, posibilita la
reinserción de especies nativas al medio ambiente con el fin de
restaurar ecosistemas, como por ejemplo, el del Parque Nacional Torres
del Paine, que hace algunos años fuera afectado por un voraz incendio en
el que se perdió una cantidad importante de especies que
afortunadamente estaban conservadas en el Banco de Germoplasma SAG.

Nos
enorgullecemos decir que se trata de una iniciativa que se ha
perpetuado por 15 años, gracias al trabajo de quienes buscan generar
garantías futuras para la multiplicación, reinserción, restauración
ecológica, mejoramiento y conservación del patrimonio genético y la rica
biodiversidad vegetal de la región y del país.

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