El
Coronavirus tiene al sistema de salud prácticamente colapsado. A nivel
país estamos en los días más complejos de la pandemia. Y verlos desde
Magallanes, donde hace casi dos meses estuvimos con la infraestructura
hospitalaria crítica, es raro. Pero no estamos ajeno. Chile ya superó
los 100 mil contagios totales y superó largamente las mil muertes por
Covid-19. En este escenario, la red de salud trabaja a toda velocidad en
la expansión y optimización de espacios de clínicas y hospitales, con
el objetivo de ampliar la atención. Se mandaron a pedir a Magallanes
seis ventiladores mecánicos. La condición es grave, porque incluso se
comenzó a reforzar la disponibilidad de pabellones y camas y en algunos
recintos han tenido que reordenar toda su estructura, incluso la
administrativa, para liberar espacios. En otros casos, y también para
aumentar la capacidad, se han realizado extensiones con toldos hacia las
calles, como lo ha hecho la Clínica Santa María en Bellavista. Y hace
dos días, el ministro de Salud, Jaime Mañalich, informó que cambiará la
forma de informar los fallecidos y los casos activos en el marco de la
crisis. Y es que hasta anteayer, el Minsal contaba los muertos por
Coronavirus cuando lo apuntaba el certificado de defunción o existía un
PCR positivo. Ahora, serán considerados también quienes “tienen un PCR
tomado y todavía no está informado”, dijo el secretario de Estado. Y la
mayor preocupación radica principalmente en la alta cifra de fallecidos
que está teniendo el país. Mayo que cerró hace pocos días pasa a la
historia como el mes con la cifra mayor de muertes en las últimas
décadas. Son 1.094 fallecimientos inscritos en la Región Metropolitana
más que en 2019. Y el total de 4.873 lo hace con largueza el mes más
fatídico en la capital en al menos una década: el promedio es de 157
decesos cada día, contra 122 del año previo. Ésa fue la cifra que
entregó el Registro Civil en su sitio web en relación a los muertos
durante mayo. Un catastro que, si bien muestra variaciones a lo largo
del país -con regiones que suben y otras que bajan respecto al año
pasado-, revela una variación muy significativa en el caso de Santiago,
de casi un 30% más de defunciones.