Debemos
considerar y tener claridad que para los grupos empresariales nunca
existirá un buen momento para realizar reformas, sean estas sociales,
tributarias, constitucionales o cualesquiera donde sobrevenga mayor
equidad social.
Esa
es una realidad que deja de manifiesto el presidente de Carozzi, quien
el pasado mes de abril en medio del balance de empresas, analizó
duramente el desempeño de la política de los últimos años. Según su
postura, las medidas tomadas específicamente en el segundo gobierno de
Michelle Bachelet son las causantes del estado actual del país. Antes
las grandes empresas estaban eximidas de pagar impuestos y por culpa de
esas reformas, somos más pobres que hace 10 años porque se ha reducido
la capacidad de crear empleos.
Es
que a los empresarios no les gustan las reformas que les afecta. Eso lo
sabe la izquierda, el centro político, la social democracia, los
partidos verdes, inclusive la derecha del social cristianismo Europeo,
la cual se caracteriza por asumir una mayor conciencia social y por
lidiar con derechas ultra liberales o con los sectores económicos que
nunca han estado predispuestos a una mayor solidaridad.
Y
ese último punto es importante, distinguir entre solidaridad e
igualdad, ya que la diferencia marca el enfoque que persiguen. Los
partidos de centro y socialcristianos buscan la solidaridad, el trabajo
en comunidad para ayudar a otros. En otras palabras lograr el
desarrollo personal del prójimo. Por su lado los partidos de izquierda
robustecen la igualdad, ambicionan la consonancia un poco más comedida.
No obstante, quieren la igualdad y la correspondencia no existe, no
coexistirá nunca, solamente existirán espacios de conformidad.
Por
otro lado, el empresariado no asume esa tarea como tal, sobre todo en
la sociedad capitalista liberal cuyos preceptos lo rige la libertad de
mercado, donde las oportunidades se generan por los méritos y no por los
preceptos de solidaridad o igualdad. Y cualquier acto que contraiga su
éxito, debe ser recriminado para justificarse.
De
cualquier manera, la expresidenta Bachelet procedió a generar estas
reformas tributarias bajo el prisma de sus ideales y notoriamente esto
afectó a la utilidad del empresariado para invertir internacionalmente
sus ganancias. Eso les duele porque ambicionan ganar y ganar más dinero,
pese a lo cual el cometido de un presidente no es sólo preocuparse por
ellos y por los que más ganan, su deber es angustiarse por los que
tienen menos, por los más quebrantables, por las clases medias. Es
decir, lo que genera Michelle Bachellet es tomar de la mano a los
compatriotas más vulnerables para ayudarlos a avanzar y crecer.
También
es muy cierto que las reformas promovidas no fueron muy pulcras en
algunas políticas, al igual que las emitidas por el actual presidente
Gabriel Boric. Sin embargo, en esa reforma tributaria el propósito era
aumentar el ingreso del Estado a costa del sector privado para financiar
la gratuidad de la educación y abiertamente esto cambia la
configuración y el paradigma al empresariado.
Es
hora que se pregunten qué tan dispuestos están a enfatizar sobre la
solidaridad, porque ellos claramente no buscarán la igualdad. Para poder
convivir en sociedad, para sentirnos más seguro e integrados, es
necesario tenderle la mano al más desposeído, para que avance, crezca,
se eduque y mejore sus oportunidades. Una manera de hacerlo es mejorar
su calidad de vida, con un buen salario, mejores prestaciones de salud,
ofrecerles un mejor futuro, un mejor horizonte.
Si
bien las declaraciones notoriamente demuestran que no existe tal
conciencia social en algunos integrantes del empresariado, así como en
algunos políticos de la derecha política tradicional o más extrema,
existen aquellos que han entendido que el problema de la desigualdad
social se tiene que solucionar con más fraternidad, con una mirada de
empatía.
Para
concluir, aclarar que no todo es culpa de las reformas de Bachelet,
sino que hay un sistema internacional inestable, debido a la pandemia,
guerras, conflictos y otras situaciones que varían. De esos eventos no
se pronuncian.